jueves, 17 de junio de 2021

La Universidad de La Laguna y el Cabildo Insular de La Palma colaboran en la difusión de la prensa histórica canaria




Más de 5.000 páginas de antiguas publicaciones palmeras han sido digitalizadas gracias al convenio firmado entre el Cabildo Insular de La Palma y la Universidad de La Laguna. Este acuerdo, además de permitir el acceso libre a los periódicos palmeros que conserva la ULL, preserva los originales al evitar su manipulación.


En esta colección se encuentran muchos documentos interesantes y curiosos seleccionados en la Biblioteca de la ULL, entre los que destaca por su extrema rareza el ejemplar de La Juventud (1904). Se trata de una casi desconocida publicación que parece no haberse conservado en ninguna hemeroteca o archivo, salvo quizá en la del ilustre erudito, filólogo y añorado profesor de esta Universidad, don Juan Régulo.

El investigador palmero la consideraba por su "contenido y el aspecto" una publicación no autorizada, de carácter satírico, que habría circulado desde el 16 de marzo de 1903 hasta el 21 de mayo de 1904. La Juventud se publicaba en la imprenta "Búscala" (?), presuntamente cuatro veces al mes, en Santa Cruz de La Palma.

   


Difícil de encontrar resulta también Tazacorte, publicado entre 1910 y 1913, dirigido por Francisco Brito Lorenzo. Se trata del primer periódico de esta localidad, cuando aún formaba parte del municipio de Los Llanos de Aridane. Tanto este título como el anterior se encuentran en nuestra hemeroteca gracias a la generosa donación de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de La Laguna (ALUMNI ULL​).


Nueve títulos históricos más se encuentran ya disponibles en nuestra Biblioteca digital, y alguno de ellos presenta alguna de las colecciones más completas que se conocen de la publicación. Un ejemplo es El Zurriago (1898), con sus diecisiete ejemplares. Este semanario “de intereses generales, satírico y literario”, que anunciaba en enero de 1899 su agonía, antes de cumplir el año, publicando en portada: “Por atender a sus quehaceres se ha dado de baja por este número el Director de este periódico.”

La importancia de ser el primero
Como El Zurriago, muchos de los títulos seleccionados para su difusión en internet incluyen el primer número editado, aquel en el que las publicaciones suelen definir sus intereses y objetivos, lo que da mayor interés a la colección. Es el caso también de El Eco (14-07-1884), La Defensa (20-09-1899), El Fiscal (15-01-1900), Germinal (11-02-1904) y El Pueblo (23-07-1910).

Como afirma M. R. Hernández, la relación con una ideología, facción o con determinado personaje político puede quedar también explícita desde la cabecera de la publicación. Este es el caso de El Eco: Periódico político liberal o Germinal: Órgano del Partido Republicano, aunque a menudo los periódicos diluían su vinculación política real calificándose como hace el periódico conservador La Defensa: Periódico político y de intereses materiales o El Fiscal: Periódico político independiente y de intereses generales.



Al igual que los periódicos de las islas mayores y con un entorno similar en muchos aspectos, la mayoría de las cabeceras palmeras de estos años tenían una vida corta, con dificultad mantenían la frecuencia anunciada, generalmente semanal, y solo alcanzaban las cuatro páginas en casos extraordinarios. También eran frecuentes los errores en la datación y numeración de los ejemplares. Esta circunstancia se suma a la limitada difusión pública de las colecciones existentes en bibliotecas y archivos (públicos o particulares) de Canarias, dificultando el trabajo de los investigadores para determinar la verdadera duración y alcance de las cabeceras. 

Los números
Entre los más de cinco millares de páginas que presentamos se encuentra, con 520 páginas de 131 ejemplares, El País: Periódico político y de intereses generales, dirigido por José Tabares Sosa en Santa Cruz de La Palma. Le siguen en número creciente Germinal (716 págs.) y La Defensa (1.344 págs.), hasta llegar a las 1.782 páginas digitalizadas del Diario de Avisos de La Palma.


Son más de 800 números del decano de la prensa en Canarias, que se fundó en 1890 y es la cabecera más antigua que sigue en activo. Esta misma circunstancia nos impide difundir libremente sus contenidos, aunque sean anteriores a 1903, por lo que solo pueden ser consultados por miembros de la comunidad universitaria y personal investigador acreditado.


Entre las publicaciones reproducidas se ha incluido por su interés un ejemplar de los Anales de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de La Palma, publicado en 1907 y firmado por el secretario de la entidad Pedro J. de las Casas Pestana. Es el segundo número conocido con este título: el anterior se publicó en 1904, con información de los años 1901 y 1902. El que presentamos contiene los "Anales" de 1903 a 1906 y da información sobre la Junta Directiva, la lista de socios de número y corresponsales, así como unas "Notas históricas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de La Palma".


Esperamos que la difusión en internet de estas publicaciones amplíe el conocimiento y el interés por nuestra historia a través de una de sus fuentes principales y agradecemos al Cabildo Insular de La Palma su especial sensibilidad y preocupación por la conservación del patrimonio documental de todos los canarios.

La prensa histórica requiere unas medidas de conservación especiales, por tratarse de documentos únicos o difícilmente reemplazables, que nos obligan a restringir su manipulación. Por esta razón todos los ejemplares de los títulos digitalizados están ya retirados del uso público para su preservación.

A partir de ahora, se pueden consultar estas publicaciones junto a muchas otras en nuestra web, pinchando en Prensa Canaria Digitalizada. Allí podrá realizar búsquedas por título, lugar de publicación, fecha y/o términos concretos. Solo están restringidos a la comunidad de la Universidad de La Laguna las publicaciones posteriores a 1939 y las que no han pasado a dominio público.



Fuentes y más información

Hernández, M. R. (1999). “Prensa y poder: Los periódicos de  La Palma en la dinámica política de la Restauración”. En: Revista de Historia de Canarias181: pp. 127-164  (Acceso al texto completo) 

Izquierdo, E. (2005). Periodistas canarios siglos XVIII al XX.

Maffiotte, L. Los periódicos de las Islas Canarias: apuntes para un catálogo. 1905-1906

Poggio, M. (2017). La imprenta en la isla de La Palma (1835-1960) Tesis inédita

Régulo, J. (1948). “Los periódicos de la isla de La Palma (1863-1948)". En: Revista de Historia, 84: pp. 338-413

viernes, 5 de marzo de 2021

Grandes bibliotecas de grandes mujeres

Muchas mujeres han contribuido a engrandecer la Biblioteca de la Universidad de La Laguna.

Celebramos el Día Internacional de la Mujer 2021 destacando el protagonismo de algunas de ellas como “constructoras” de archivos y bibliotecas particulares


Tras el trabajo intelectual de grandes hombres, con frecuencia hubo esposas organizando y custodiando sus documentos en la vida privada. En la vida pública,  las mujeres se incorporan al mundo profesional de las bibliotecas y archivos a finales del XIX, y en esto tuvieron mucho que ver los estereotipos sexuales de la época: eran “ordenadas, minuciosas, pacientes, limpias y escrupulosas” (*). 

Pero en esta ocasión nos centraremos en la actividad de algunas mujeres como recopiladoras de la documentación generada por su profesión o trayectoria vital, que además han contribuido de manera generosa en la ampliación de nuestra Biblioteca. Ellas o sus familiares han donado a la ULL colecciones muy interesantes y voluminosas de libros, revistas, obras inéditas, correspondencia profesional y personal, documentos gráficos y otros materiales de interés.

Estos legados forman parte de los Fondos personales de la Biblioteca y elegimos destacar para la celebración de este Día a algunas de las mujeres que formaron o contribuyeron a formar estas destacadas colecciones que tenemos el privilegio de custodiar.

Detalle del Fondo
Ana María Fagundo

Ana María Fagundo (1938-2010)

Fue una de nuestras colaboradoras más apreciadas. La poeta tinerfeña, catedrática de Literatura en la Universidad de California, Riverside, y fundadora de la revista literaria internacional Alaluz, volvió en varias ocasiones a Tenerife para gestionar la donación y traslado de su voluminosa biblioteca y archivo particular. Era su deseo que quedara en su isla natal y que fuera accesible para todos los investigadores. En 2007 se hizo oficial la donación, que incluye la totalidad de su producción literaria y los estudios que sobre ella se han hecho, además de una amplia colección de libros de literatura contemporánea, tanto española e hispanoamericana como inglesa y norteamericana.

Su archivo personal incluye correspondencia literaria con autores de diversas partes del mundo, fotografías, grabaciones con sus intervenciones en diversos medios, tesis dedicadas a su obra, manuscritos originales de sus poemas y ejercicios poéticos, lo que le da un gran valor.


Amparo Gómez Rodríguez (1954-2018)

Fue catedrática de Lógica y Filosofía de la Ciencia desde 2004 en esta Universidad. Luchó por la constitución de una facultad propia de Filosofía, y se convirtió en su primera decana. Fundó, junto a otras profesoras de la ULL, el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) y la revista Clepsydra, de la que fue directora. Su trayectoria investigadora obtuvo reconocimiento internacional con su nombramiento como Honorary Fellow Senior Research Associate en el University College London (UCL) desde el 2009.
Amparo Gómez quedará para siempre en nuestro recuerdo por su enorme entrega y compromiso con el trabajo docente e institucional. También porque ha sido, como dice Pérez Sedeño "una de las pocas filósofas que pudo romper el techo de cristal" al dedicarse a temas de investigación científica muy avanzados.

Su biblioteca profesional está constituida por más de 1600 volúmenes y 100 títulos de revistas, de referencia obligada para los estudios en el ámbito de la metodología de las Ciencias Sociales y en las relaciones entre ciencia, género y ciencia y política.

Belén Castro (1954 – 2018)

Catedrática de Literatura Española de la Universidad de La Laguna desde 2001, se especializó en la escritura colonial, el Modernismo y las Vanguardias. Investigó a diversos autores como el poeta chileno Vicente Huidobro, José Enrique Rodó o Alexander von Humboldt. Fue directora académica de la Biblioteca de Autor de José Enrique Rodó para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y perteneció a varios grupos de investigación tanto en la ULL como en la Universidad Autónoma de Madrid. Aunque breve, también desarrolló una interesante obra poética propia. 

Su biblioteca y archivo, donados por su hijo, contienen monografías y revistas, además de carteles y otros documentos de interés para los investigadores.


Josefina Zamora Lloret (1920-2006)

Periodista y escritora, colaboró en diversos periódicos canarios y realizó un trabajo pionero sobre la revista literaria La Aurora (1847-1848), expresión del romanticismo en las Islas. Escritora casi desconocida, ya que solo publicó un tardío pero brillante libro de relatos, Josefina Zamora comparte la denominación de este fondo personal con quien fuera su marido, el ensayista y crítico literario Ventura Doreste.

El legado Doreste-Zamora es una biblioteca familiar, compuesta por los libros reunidos en vida por su marido más unos mil títulos reunidos por ella. Entre los documentos se encuentran cartas con otros escritores, tarjetas de visita, postales y telegramas del matrimonio, además de fotografías y manuscritos de la autora. La colección cuenta, en general, con más de 11.000 volúmenes de los siglos XVIII, XIX y XX, e incluye libros procedentes de la biblioteca del padre de Ventura, el periodista Ventura Doreste Alonso, con valiosos ejemplares como las primeras ediciones de los escritores de los años 20. 

Se trata de un generoso legado bibliográfico de importancia trascendental desde el punto de vista documental y literario, que incluye el archivo personal del matrimonio.


Mariana Dorta (1915-1992)

Dedicatoria de R. Alberti

Mariana Hernández Aguilar perteneció a una destacada familia lagunera de intelectuales republicanos. En 1937 contrajo matrimonio con Antonio Dorta Martín, abogado y periodista, con quien compartió el resto de su vida, que estuvo marcada por sus ideas políticas. Tras la detención de su marido, que había sido redactor jefe del ABC republicano al estallar la Guerra Civil, vivieron los años difíciles de la posguerra en Madrid. Allí estudió Mariana Biblioteconomía y se especializó en Grafología.
En 1951 se trasladan a Roma, donde Antonio Dorta consiguió un trabajo como traductor para la FAO. La casa del matrimonio se convierte en una conexión importante para otros exiliados españoles, como el filósofo Miguel Sánchez Mazas, María Zambrano, Rafael Alberti y María Teresa León.

Tras las elecciones españolas de 1978 el matrimonio comenzó a pasar temporadas en Madrid y en Tenerife. En 1983 Mariana, que siempre fue conocida con el apellido de su esposo, quedó viuda y se instaló definitivamente en Madrid, donde continuó completando la biblioteca familiar especializada en La República, la Guerra Civil y la obra de sus intelectuales.

Además de su valor bibliográfico indiscutible por la rareza de algunas ediciones y el carácter exhaustivo de su contenido, esta biblioteca es el reflejo de una época muy oscura de nuestra historia, donde abundan obras firmadas y dedicadas por personajes del exilio español.
____


Los legados y donaciones de personajes relevantes de nuestras islas ofrecen a la Biblioteca de la Universidad de La Laguna la oportunidad de descubrir, conservar y dar a conocer a la sociedad gran cantidad de documentos que de otra manera podrían haberse perdido. También las pequeñas bibliotecas o colecciones familiares pueden guardar documentos interesantes. Evitar que desaparezcan olvidados en bibliotecas y archivos particulares, cuando sus propietarios ya no pueden preservarlos o resaltar su valor, es uno de nuestros objetivos. Por esta razón queremos destacar el esfuerzo de la ULL en el rescate de este tipo de colecciones personales o familiares, que reciben un tratamiento especializado por parte del personal responsable de los Fondos personales, con el fin de conservarlos y difundirlos.


Nota (*)“A esta consideración muy práctica y objetiva para que la jóvenes se incorporen al mundo laboral, le sigue otra que asigna a las chicas los estereotipos sexuales propios o característicos de la época calificándolas de ordenadas, minuciosas, pacientes, limpias y escrupulosas, y que recogemos textualmente: Inútil es decir que las tranquilas funciones de Archiveros y Bibliotecarios, en el recogimiento y sosiego de los establecimientos de su cargo, son muy a propósito para la mujer y están muy en armonía con sus aptitudes, puesto que la ordenación y arreglo de Archivos y Bibliotecas exigen principalmente la minuciosidad, paciencia, orden y aseo que de ordinario predominan en el carácter del sexo. Para la copia de documentos paleográficos, por ejemplo, siempre será más escrupulosa la mujer que el hombre. (Proyecto Archiveras y Bibliotecarias, 1894).”
MUÑOZ-MUÑOZ, A. y ARGENTE JIMÉNEZ, M. (2015). La formación de las bibliotecarias y las bibliotecas de mujeres en España. En: Revista general de información y documentación, Vol. 25, Nº 1, 2015, págs. 47-67 (Acceso al texto completo)

lunes, 22 de febrero de 2021

Natalia Sosa Ayala. Día de las Letras Canarias 2021

 

El Día de las Letras Canarias de este año está dedicado a la escritora grancanaria Natalia Sosa Ayala (1938-2000). Su figura, durante muchos años relegada a un segundo plano por la academia y el público, ocupará el puesto de honor que se merece dentro de nuestra literatura. No solo destacó como excelente poeta, sino también como narradora y periodista. La voz de Sosa Ayala ‒crítica, inconformista, subversiva‒ nos revela el testimonio de una mujer que, pese a la dictadura, no vaciló en esgrimir sus versos y reclamar su lugar en el mundo. 

La influencia de su padre, el poeta Juan Sosa Suárez, y el ambiente intelectual que se respiraba en su casa de Ciudad Jardín, donde asistían personalidades como Paco Sánchez, José Gopar o Manuel González Barrera, propiciaron la atmósfera perfecta para que la joven Natalia pudiera dar rienda suelta a sus inquietudes artísticas. Su dedicación y amor por la palabra escrita, la llevaron a participar de manera muy activa en la prensa regional. Publicaciones como Antena: semanario deportivo-cultural, Gánigo, Guiniguada, Mujeres en la isla, dirigida por María Teresa Prats, o Fablas gozaron, desde 1955, de sus colaboraciones, de sus poemas, artículos y entrevistas. 




A los veintiún años, en 1959, debutó con su primera novela, Stefanía. Con una carta-prólogo de Ventura Doreste e ilustraciones de Pepe Dámaso, esta historia de juventud presenta, a través del amor imposible entre la protagonista y su cuñado, las claves fundamentales del mundo literario de la autora. Ya empieza a fraguarse la expresión de ese deseo frustrado e imposible, el amor por la naturaleza y el erotismo del cuerpo que tanto caracterizan su pluma.

Después de su viaje a Londres en 1961, escribió Neurosis, sin embargo, la novela fue censurada y no vio la luz hasta 1996, cuando se publicó con el resto de su obra periodística bajo el título Desde mi desván y otros artículos. Neurosis. Cartas. A pesar de esto, Natalia Sosa no cesó en su empeño. Así, al poco, vuelve a la escena literaria con Cartas en el crespúsculo (1963), una obra de gran lirismo, intimista, en la que la narradora encuentra en el mar a su confidente, al destinatario de esas cartas escritas a la caída del sol. 

"Muchacha sin presente" en la revista Fablas 
nº 26-27, enero-febrero 1972

    Sus novelas, por lo general, fueron bien acogidas por la crítica del momento, pero, sin duda, Natalia Sosa Ayala destacó, por encima de todo, por su maestría con el verso. Durante toda su vida, antes incluso que la prosa, cultivó con gran afán el arte de la poesía. Su primer poemario, Muchacha sin nombre y otros poemas (1980), muestra una voz que acarrea con el peso de la culpa del pecado, que se sabe diferente, incomprendida, «extranjera, extranjera y extraña», según sus palabras. En Autorretrato (1981) se mantiene el tono de tristeza, pesar y nostalgia de antes, pero ese cuerpo escribiente y lesbiano, amigo siempre de los insectos y las flores, no se amedrenta ya ante las miradas ajenas.



           Comienza el camino hacia la autodeterminación y la posesión de una nueva identidad. Diciembre (1992) y Cuando es sombra la tarde (1999) fueron la antesala a su obra póstuma, Los poemas de una mujer apátrida (2003), a ese reino propio hecho de tinta y recuerdos.

            Natalia Sosa Ayala, esa «muchacha ausente» que escribía «poemas en el aire», muere el 13 de noviembre de 2000, dejando un legado único en nuestras letras. 


                                                                        Texto de Carlos Alayón Galindo


Más información

Día de las Letras Canarias portal del Gobierno de Canarias.
Natalia Sosa Ayala ficha en la Academia Canaria de la Lengua.
Natalia Sosa Ayala en el catálogo de la biblioteca.