viernes, 5 de marzo de 2021

Grandes bibliotecas de grandes mujeres

Muchas mujeres han contribuido a engrandecer la Biblioteca de la Universidad de La Laguna.

Celebramos el Día Internacional de la Mujer 2021 destacando el protagonismo de algunas de ellas como “constructoras” de archivos y bibliotecas particulares


Tras el trabajo intelectual de grandes hombres, con frecuencia hubo esposas organizando y custodiando sus documentos en la vida privada. En la vida pública,  las mujeres se incorporan al mundo profesional de las bibliotecas y archivos a finales del XIX, y en esto tuvieron mucho que ver los estereotipos sexuales de la época: eran “ordenadas, minuciosas, pacientes, limpias y escrupulosas” (*). 

Pero en esta ocasión nos centraremos en la actividad de algunas mujeres como recopiladoras de la documentación generada por su profesión o trayectoria vital, que además han contribuido de manera generosa en la ampliación de nuestra Biblioteca. Ellas o sus familiares han donado a la ULL colecciones muy interesantes y voluminosas de libros, revistas, obras inéditas, correspondencia profesional y personal, documentos gráficos y otros materiales de interés.

Estos legados forman parte de los Fondos personales de la Biblioteca y elegimos destacar para la celebración de este Día a algunas de las mujeres que formaron o contribuyeron a formar estas destacadas colecciones que tenemos el privilegio de custodiar.

Detalle del Fondo
Ana María Fagundo

Ana María Fagundo (1938-2010)

Fue una de nuestras colaboradoras más apreciadas. La poeta tinerfeña, catedrática de Literatura en la Universidad de California, Riverside, y fundadora de la revista literaria internacional Alaluz, volvió en varias ocasiones a Tenerife para gestionar la donación y traslado de su voluminosa biblioteca y archivo particular. Era su deseo que quedara en su isla natal y que fuera accesible para todos los investigadores. En 2007 se hizo oficial la donación, que incluye la totalidad de su producción literaria y los estudios que sobre ella se han hecho, además de una amplia colección de libros de literatura contemporánea, tanto española e hispanoamericana como inglesa y norteamericana.

Su archivo personal incluye correspondencia literaria con autores de diversas partes del mundo, fotografías, grabaciones con sus intervenciones en diversos medios, tesis dedicadas a su obra, manuscritos originales de sus poemas y ejercicios poéticos, lo que le da un gran valor.


Amparo Gómez Rodríguez (1954-2018)

Fue catedrática de Lógica y Filosofía de la Ciencia desde 2004 en esta Universidad. Luchó por la constitución de una facultad propia de Filosofía, y se convirtió en su primera decana. Fundó, junto a otras profesoras de la ULL, el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) y la revista Clepsydra, de la que fue directora. Su trayectoria investigadora obtuvo reconocimiento internacional con su nombramiento como Honorary Fellow Senior Research Associate en el University College London (UCL) desde el 2009.
Amparo Gómez quedará para siempre en nuestro recuerdo por su enorme entrega y compromiso con el trabajo docente e institucional. También porque ha sido, como dice Pérez Sedeño "una de las pocas filósofas que pudo romper el techo de cristal" al dedicarse a temas de investigación científica muy avanzados.

Su biblioteca profesional está constituida por más de 1600 volúmenes y 100 títulos de revistas, de referencia obligada para los estudios en el ámbito de la metodología de las Ciencias Sociales y en las relaciones entre ciencia, género y ciencia y política.

Belén Castro (1954 – 2018)

Catedrática de Literatura Española de la Universidad de La Laguna desde 2001, se especializó en la escritura colonial, el Modernismo y las Vanguardias. Investigó a diversos autores como el poeta chileno Vicente Huidobro, José Enrique Rodó o Alexander von Humboldt. Fue directora académica de la Biblioteca de Autor de José Enrique Rodó para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y perteneció a varios grupos de investigación tanto en la ULL como en la Universidad Autónoma de Madrid. Aunque breve, también desarrolló una interesante obra poética propia. 

Su biblioteca y archivo, donados por su hijo, contienen monografías y revistas, además de carteles y otros documentos de interés para los investigadores.


Josefina Zamora Lloret (1920-2006)

Periodista y escritora, colaboró en diversos periódicos canarios y realizó un trabajo pionero sobre la revista literaria La Aurora (1847-1848), expresión del romanticismo en las Islas. Escritora casi desconocida, ya que solo publicó un tardío pero brillante libro de relatos, Josefina Zamora comparte la denominación de este fondo personal con quien fuera su marido, el ensayista y crítico literario Ventura Doreste.

El legado Doreste-Zamora es una biblioteca familiar, compuesta por los libros reunidos en vida por su marido más unos mil títulos reunidos por ella. Entre los documentos se encuentran cartas con otros escritores, tarjetas de visita, postales y telegramas del matrimonio, además de fotografías y manuscritos de la autora. La colección cuenta, en general, con más de 11.000 volúmenes de los siglos XVIII, XIX y XX, e incluye libros procedentes de la biblioteca del padre de Ventura, el periodista Ventura Doreste Alonso, con valiosos ejemplares como las primeras ediciones de los escritores de los años 20. 

Se trata de un generoso legado bibliográfico de importancia trascendental desde el punto de vista documental y literario, que incluye el archivo personal del matrimonio.


Mariana Dorta (1915-1992)

Dedicatoria de R. Alberti

Mariana Hernández Aguilar perteneció a una destacada familia lagunera de intelectuales republicanos. En 1937 contrajo matrimonio con Antonio Dorta Martín, abogado y periodista, con quien compartió el resto de su vida, que estuvo marcada por sus ideas políticas. Tras la detención de su marido, que había sido redactor jefe del ABC republicano al estallar la Guerra Civil, vivieron los años difíciles de la posguerra en Madrid. Allí estudió Mariana Biblioteconomía y se especializó en Grafología.
En 1951 se trasladan a Roma, donde Antonio Dorta consiguió un trabajo como traductor para la FAO. La casa del matrimonio se convierte en una conexión importante para otros exiliados españoles, como el filósofo Miguel Sánchez Mazas, María Zambrano, Rafael Alberti y María Teresa León.

Tras las elecciones españolas de 1978 el matrimonio comenzó a pasar temporadas en Madrid y en Tenerife. En 1983 Mariana, que siempre fue conocida con el apellido de su esposo, quedó viuda y se instaló definitivamente en Madrid, donde continuó completando la biblioteca familiar especializada en La República, la Guerra Civil y la obra de sus intelectuales.

Además de su valor bibliográfico indiscutible por la rareza de algunas ediciones y el carácter exhaustivo de su contenido, esta biblioteca es el reflejo de una época muy oscura de nuestra historia, donde abundan obras firmadas y dedicadas por personajes del exilio español.
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Los legados y donaciones de personajes relevantes de nuestras islas ofrecen a la Biblioteca de la Universidad de La Laguna la oportunidad de descubrir, conservar y dar a conocer a la sociedad gran cantidad de documentos que de otra manera podrían haberse perdido. También las pequeñas bibliotecas o colecciones familiares pueden guardar documentos interesantes. Evitar que desaparezcan olvidados en bibliotecas y archivos particulares, cuando sus propietarios ya no pueden preservarlos o resaltar su valor, es uno de nuestros objetivos. Por esta razón queremos destacar el esfuerzo de la ULL en el rescate de este tipo de colecciones personales o familiares, que reciben un tratamiento especializado por parte del personal responsable de los Fondos personales, con el fin de conservarlos y difundirlos.


Nota (*)“A esta consideración muy práctica y objetiva para que la jóvenes se incorporen al mundo laboral, le sigue otra que asigna a las chicas los estereotipos sexuales propios o característicos de la época calificándolas de ordenadas, minuciosas, pacientes, limpias y escrupulosas, y que recogemos textualmente: Inútil es decir que las tranquilas funciones de Archiveros y Bibliotecarios, en el recogimiento y sosiego de los establecimientos de su cargo, son muy a propósito para la mujer y están muy en armonía con sus aptitudes, puesto que la ordenación y arreglo de Archivos y Bibliotecas exigen principalmente la minuciosidad, paciencia, orden y aseo que de ordinario predominan en el carácter del sexo. Para la copia de documentos paleográficos, por ejemplo, siempre será más escrupulosa la mujer que el hombre. (Proyecto Archiveras y Bibliotecarias, 1894).”
MUÑOZ-MUÑOZ, A. y ARGENTE JIMÉNEZ, M. (2015). La formación de las bibliotecarias y las bibliotecas de mujeres en España. En: Revista general de información y documentación, Vol. 25, Nº 1, 2015, págs. 47-67 (Acceso al texto completo)

lunes, 22 de febrero de 2021

Natalia Sosa Ayala. Día de las Letras Canarias 2021

 

El Día de las Letras Canarias de este año está dedicado a la escritora grancanaria Natalia Sosa Ayala (1938-2000). Su figura, durante muchos años relegada a un segundo plano por la academia y el público, ocupará el puesto de honor que se merece dentro de nuestra literatura. No solo destacó como excelente poeta, sino también como narradora y periodista. La voz de Sosa Ayala ‒crítica, inconformista, subversiva‒ nos revela el testimonio de una mujer que, pese a la dictadura, no vaciló en esgrimir sus versos y reclamar su lugar en el mundo. 

La influencia de su padre, el poeta Juan Sosa Suárez, y el ambiente intelectual que se respiraba en su casa de Ciudad Jardín, donde asistían personalidades como Paco Sánchez, José Gopar o Manuel González Barrera, propiciaron la atmósfera perfecta para que la joven Natalia pudiera dar rienda suelta a sus inquietudes artísticas. Su dedicación y amor por la palabra escrita, la llevaron a participar de manera muy activa en la prensa regional. Publicaciones como Antena: semanario deportivo-cultural, Gánigo, Guiniguada, Mujeres en la isla, dirigida por María Teresa Prats, o Fablas gozaron, desde 1955, de sus colaboraciones, de sus poemas, artículos y entrevistas. 




A los veintiún años, en 1959, debutó con su primera novela, Stefanía. Con una carta-prólogo de Ventura Doreste e ilustraciones de Pepe Dámaso, esta historia de juventud presenta, a través del amor imposible entre la protagonista y su cuñado, las claves fundamentales del mundo literario de la autora. Ya empieza a fraguarse la expresión de ese deseo frustrado e imposible, el amor por la naturaleza y el erotismo del cuerpo que tanto caracterizan su pluma.

Después de su viaje a Londres en 1961, escribió Neurosis, sin embargo, la novela fue censurada y no vio la luz hasta 1996, cuando se publicó con el resto de su obra periodística bajo el título Desde mi desván y otros artículos. Neurosis. Cartas. A pesar de esto, Natalia Sosa no cesó en su empeño. Así, al poco, vuelve a la escena literaria con Cartas en el crespúsculo (1963), una obra de gran lirismo, intimista, en la que la narradora encuentra en el mar a su confidente, al destinatario de esas cartas escritas a la caída del sol. 

"Muchacha sin presente" en la revista Fablas 
nº 26-27, enero-febrero 1972

    Sus novelas, por lo general, fueron bien acogidas por la crítica del momento, pero, sin duda, Natalia Sosa Ayala destacó, por encima de todo, por su maestría con el verso. Durante toda su vida, antes incluso que la prosa, cultivó con gran afán el arte de la poesía. Su primer poemario, Muchacha sin nombre y otros poemas (1980), muestra una voz que acarrea con el peso de la culpa del pecado, que se sabe diferente, incomprendida, «extranjera, extranjera y extraña», según sus palabras. En Autorretrato (1981) se mantiene el tono de tristeza, pesar y nostalgia de antes, pero ese cuerpo escribiente y lesbiano, amigo siempre de los insectos y las flores, no se amedrenta ya ante las miradas ajenas.



           Comienza el camino hacia la autodeterminación y la posesión de una nueva identidad. Diciembre (1992) y Cuando es sombra la tarde (1999) fueron la antesala a su obra póstuma, Los poemas de una mujer apátrida (2003), a ese reino propio hecho de tinta y recuerdos.

            Natalia Sosa Ayala, esa «muchacha ausente» que escribía «poemas en el aire», muere el 13 de noviembre de 2000, dejando un legado único en nuestras letras. 


                                                                        Texto de Carlos Alayón Galindo


Más información

Día de las Letras Canarias portal del Gobierno de Canarias.
Natalia Sosa Ayala ficha en la Academia Canaria de la Lengua.
Natalia Sosa Ayala en el catálogo de la biblioteca.

miércoles, 27 de enero de 2021

Periódicos raros y algunos fantasmas en la Biblioteca


Cuando la Universidad de La Laguna recibió la biblioteca y archivo del polifacético cronista, político y escritor portuense Agustín Álvarez Rixo (1796-1883), donada por sus familiares, éramos conscientes de su valor y sabíamos mucho sobre su contenido. Los herederos habían preservado el legado con mimo, aunque también habían abierto sus puertas a los numerosos investigadores que solicitaron acceder a los documentos que custodiaban. Además del inventario elaborado por el propio autor Catálogos de los diversos manuscritos de mi pertenencia y personal trabajo..., daban muestra de la riqueza de la colección los posteriores inventarios parciales, los múltiples estudios que utilizaron sus documentos y la edición de algunos de estos.(1) .

En el minucioso proceso de inventario y catalogación, del que se ha informando en el blog de Fondo Antiguo de la Biblioteca, fuimos descubriendo algunas piezas que nos maravillaron por su interés entre la multitud de manuscritos nunca editados, como el primer intento de elaborar un repertorio toponímico en Canarias (1816) o la correspondencia mantenida con Sebastián Casilda sobre una donación testamentaria de conchas. Encontramos documentos muy originales como La Floresta, que recoge anécdotas sobre canarios, y otros muchos destacables por su belleza (preciosos dibujos, como las vistas del Teide) o curiosidad (escrito sobre las cabañuelas, noticias biográficas de algunos isleños y dibujos que los representan, etc.).*

Los raros


Junto al archivo personal de Álvarez Rixo se conserva su biblioteca, con algunos volúmenes que pertenecieron a su hijo. Está formada por monografías, folletos y números sueltos de publicaciones periódicas, entre las que se incluyen numerosos ejemplares de prensa canaria de los siglos XIX y XX, desde el Correo de Tenerife hasta La Tarde. La mayoría de los periódicos fueron editados en el norte de Tenerife, muchos forman parte de la colección en papel o digital de la Hemeroteca Canaria de la ULL, y se pueden encontrar en el catálogo en línea.

Además de los ejemplares que completan nuestras colecciones previas de prensa del XIX y algún título que no estaba en nuestro catálogo, como El Time (Santa Cruz de la Palma. 1863), algunas publicaciones destacan por su rareza, como el semanario de izquierdas Decimos... (Puerto de la Cruz, 1930), dirigido por Lucio Illada y en el que colaboraron Florencio Sosa Acevedo, Elfidio Alonso Rodríguez y María Rosa Alonso, entre otros, que parece encontrarse solo en la Biblioteca Municipal de La Orotava y el Archivo Municipal del Puerto de la Cruz (2). Tenemos tres ejemplares de los años 1930 y 1931.



También recibimos varios ejemplares del semanario republicano El Clamor Público (Puerto de la Cruz. 1917) fundado por Luis Rodríguez Figueroa (3), del que se pueden encontrar algunos números en la Biblioteca Municipal de Santa Cruz de Tenerife. La serie va desde el nº 2 (nov. de 1917) hasta el nº 20 (marzo de 1918) y está incompleta, pero varios de los ejemplares conservados no parecen encontrarse en ninguna otra biblioteca o archivo. 


En cuanto al resto de publicaciones periódicas más o menos conocidas, esperamos poder confirmar pronto si completan las colecciones de otras instituciones, ya que no todas las hemerotecas y archivos canarios tienen sus fondos completos catalogados o dan información accesible por internet.


Los fantasmas


Cementerios, castillos y bosques tenebrosos son propicios a la aparición de los fantasmas. En las bibliotecas y archivos aparecen raramente, pero cuando lo hacen siempre son motivo de alegría. En el mundo de los documentos llamamos fantasma a la publicación que alguien dice que existió o pudo existir, sobre la que se puede encontrar algún dato aislado, pero que nadie ha visto en realidad ni localizado en ningún catálogo. 


En el legado de Álvarez Rixo encontramos el rastro de uno de estos fantasmas, que también apreciamos mucho. Se trata del prospecto de El Propagador de los conosimientos [sic] útiles, folleto de 1844 con cuatro páginas en las que se anuncia la próxima aparición del periódico. Aparece citado por Elías Zerolo en Revista de Canarias como una “interesante revista semanal muy curiosa en indagaciones históricas sobre Canarias, que cesó en su publicación por la muerte de su redactor D. Manuel Ossuna y Saviñon”(4) y consta en el catálogo de Maffiotte con el número 25 (5). Ninguna de las fuentes consultadas ha podido confirmar su existencia.


La sorpresa definitiva entre los periódicos nos la trajo el descubrimiento de un auténtico y completo fantasma: nada menos que el primer y probablemente último número de El Censor (Puerto de la Cruz. 1914), periódico de cuya existencia dudaban los investigadores, ya que solo se conocía “el expediente sobre su fundación registrado en el Archivo Municipal del Puerto de la Cruz” (6). Este ejemplar excepcional se editó el 24 de junio de 1914 y, según consta, su propietario, director e impresor fue Benjamín Padrón García (7), que también lo había sido de otro periódico portuense de corta vida: El Excelsior (1912)(8). Ambos se pueden consultar ya libremente en la Prensa Canaria Digitalizada de la Biblioteca.



No todas las publicaciones fantasma aparecen mientras catalogamos los legados y colecciones de nuestra Biblioteca. Algunas las encontramos casi por casualidad o nos tropezamos con ellas mientras realizamos otros trabajos.


Uno de los últimos casos y más destacados fue el descubrimiento de una revista publicada en 1932, citada por diversos estudiosos de la prensa canaria del periodo republicano pero que era conocida solo por fuentes indirectas. Nadie la había encontrado hasta el momento en las hemerotecas.

Buscando documentos para la exposición conmemorativa de los 225 años de la Universidad de La Laguna localizamos 5 ejemplares de la revista Brújula, publicados entre el 19 de marzo y el 7 de junio de 1932 por alumnos y profesores de la Universidad y centros de enseñanzas medias de La Laguna y Santa Cruz. Los originales se encuentran en el Archivo-Biblioteca de María Rosa Alonso, quien también había participado en la revista. Gracias a la gentileza de Magda Alonso, esta rara publicación ya está digitalizada y se puede consultar en Prensa Canaria Digitalizada.




*En 2016, dos años después de recibir la donación, mostramos una pequeña selección en la exposición “José Agustín Álvarez Rixo: escribir para no olvidar”, que se puede ver en internet, junto a su extenso catálogo. El generoso legado de la familia de Álvarez Rixo está ya disponible al completo en el catálogo en línea de la Biblioteca de la Universidad de La Laguna.

**Artículo actualizado. 

Notas y fuentes utilizadas

    (1) Díaz Alayón, C. (2019). “La mirada de Álvarez Rixo al universo insular. Ediciones, áreas de estudio y bibliografía comentada”.  En: Anuario de Estudios Históricos, 65: pp. 1-20. (Acceso al texto completo)

    (2) Yanes, J. (2003). Historia del periodismo tinerfeño: 1758-1936. La Laguna: CCPC, p. 483.

    (3) Yanes, J. (2003). Historia del periodismo tinerfeño: 1758-1936. La Laguna: CCPC, p.408.

    (4) Zerolo, E. (1878). El periodismo en Canarias. En: Revista de Canarias, 2: 28.  (Acceso al texto completo)

    (5) Maffiotte, L. Los periódicos de las Islas Canarias : apuntes para un catálogo. 1905-1906.

    (6) González, C.M., González, E. y Centeno, R. (1986). La prensa del Valle de la Orotava (1880-1930). Puerto de la Cruz: Ayuntamiento.

(7) Amplia información sobre el propietario e impresor Benjamín Padrón García en el artículo de Eliseo Izquierdo "El encuentro de ‘El Censor". En: El Día, 18 de febrero de 2021. (Acceso al texto completo)

    (8) Izquierdo, E. (2005) Periodistas canarios siglos XVIII al XX. Canarias: Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.