jueves, 28 de marzo de 2019

El archivo personal «Dacio Victoriano Darias y Padrón»

La investigación histórica del Archipiélago se fundamenta primordialmente, por un lado, en la existencia y accesibilidad a fondos documentales específicos, y por otro, en el trabajo efectuado en dichos fondos por intelectuales a lo largo de los años, trabajo que puede verse plasmado en monografías, artículos o textos, o bien en anotaciones misceláneas en cuadernos personales. 
Cuando ambas circunstancias, la existencia de un potente fondo documental y la realidad de una labor erudita, se funden en un solo legado su valor e interés se acrecientan enormemente y eso es lo que ocurre con el archivo personal de D. Dacio Victoriano Darias y Padrón, que se conserva en el Fondo de Canarias de la Biblioteca General y de Humanidades de la Universidad de La Laguna. 

Compuesto por un total de 44 legajos encuadernados y dos cajas de documentos sueltos, con un abanico cronológico que discurre entre los años 1642 y 1942, este archivo se consolida como un recurso de enorme relevancia para los estudios históricos y genealógicos de Canarias, particularmente de las islas de Tenerife, El Hierro y La Gomera. Contiene documentación tanto original como en copia acerca de múltiples aspectos relativos a la Arqueología e Historia insulares, con fuentes primarias vitales para el acercamiento al pasado de estas tres islas mencionadas al haber Darias y Padrón centrado gran parte de su interés investigador en ellas. 

Darias y Padrón nació en Valverde, El Hierro, el 22 de marzo de 1880. Realizó estudios de Magisterio y de Intendencia Mercantil, ejerciendo como ayudante interino en la Escuela Superior de Comercio de Santa Cruz de Tenerife en el curso 1918-19. Maestro elemental y superior de primera enseñanza así como profesor del Seminario Diocesano de La Laguna. Capitán de infantería de la Reserva Territorial de Canarias. Ejerció como comandante militar de la isla de El Hierro entre 1936-1939, pasando posteriormente en dicho cargo a La Palma en 1939. Cronista oficial de El Hierro, y de Valverde. Director del periódico Gaceta de Tenerife. Subdelegado de Enseñanza de El Hierro, desde 1936. Vocal del Patronato Provincial para el Fomento de Archivos, Bibliotecas y Museos, desde 1939. 

Dacio Victoriano ejerció como comisario provincial de excavaciones arqueológicas desde 1941. En el apartado de las órdenes nobiliarias fue Muy Ilustre Caballero de la Noble Esclavitud de San Juan Evangelista, La Laguna -en 1939-; caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén y Comendador y Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, al tiempo que caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y Caballero “Pro Ecclesia et Pontifice”. Miembro de la Real Academia de la Historia, de El Museo Canario, de La Cosmológica de Santa Cruz de La Palma, del Instituto Cubano de Genealogía y Heráldica, de la RSEAP de Tenerife y de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica. Designado Hijo Predilecto de El Hierro. Falleció en La Laguna el 19 de octubre de 1960, siendo al año siguiente, en 1961, cuando sus herederos depositaron en la Universidad su legado documental. 



Existe una suscinta relación de la documentación que integra este legado publicada en la Revista de Historia Canaria [en «Varia», tomo 26, nº 131-132, julio-diciembre de 1960, p. 465-471]. En la actualidad, en el Fondo de Canarias se ha llevado a cabo una revisión e inventario pormenorizados del archivo. 

Texto de Daniel García Pulido

Notas:
-Imágenes propias.
-Relación documental publicada en la Revista de Historia. Digitalización disponible en Memoria Digital de Canarias.

-El archivo se puede consultar en horario de mañana en la Biblioteca.

martes, 12 de marzo de 2019

La espiral que se llevó el viento. Homenaje a Martín Chirino

La Biblioteca Canaria rinde homenaje al escultor Martín Chirino, recientemente fallecido, con una pequeña muestra bibliográfica y con la recuperación del artículo que publicamos con motivo de su nombramiento como académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes.

Mediterránea (1972)

En su discurso de ingreso como miembro Honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San FernandoMartín Chirino explicó su relación con el hierro (fluido y espacio en movimiento) y La Espiral (que se envuelve y desenvuelve, como el viento o el mar). También reivindicó sus orígenes isleños y la vinculación de sus figuras con las representaciones geométricas aborígenes. A sus 89 años, el "herrero, artesano y señor del fuego" valoró la influencia de los maestros del abstracto y el constructivismo, y sorprendió a todos destacando la influencia del arte de Miguel Ángel en su obra.

Arena-hierro, mar-viento
Martín Chirino fue uno de los canarios cofundadores a finales de los 50 del grupo El Paso, es Premio Nacional de Artes Plásticas (1980), Medalla de Oro de Bellas Artes y Premio Canarias (1986). Ha sido director del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de G.C y del Círculo de Bellas Artes de Madrid.




Como evolución de su obra Mediterránea, en 1972 crea My Lady - Lady Tenerife, escultura de gran tamaño y pintada en rojo intenso, que se encuentra en la plaza del Colegio de Arquitectos de Canarias de Santa Cruz de Tfe. Esta figura formó parte de la extraordinaria I Exposición Internacional de Escultura en la Calle de Santa Cruz de Tenerife, que se celebró entre diciembre de 1973 y enero de 1974.



Lady Harimaguada, uno de los símbolos de Las Palmas de Gran Canaria, fue creada en 1996 y pertenece a la misma serie de figuras abstractas femeninas recostadas, de hierro pintado y gran formato.






La espiral característica de las esculturas de Chirino, que decoran actualmente el patio y la cubierta del edificio del Parlamento de Canarias, fue escogida como imagen representativa de la principal institución de las Islas.







En la página web de Martín Chirino hay una relación detallada de su obra artística y una amplia bibliografía. Muchas de estas publicaciones, estudios sobre su obra y catálogos de exposiciones, están disponibles en la Biblioteca Canaria de la ULL, donde hemos preparado una pequeña exposición. Aquí puede ver una selección.

Descanse en paz. 

miércoles, 20 de febrero de 2019

Agustín Espinosa. Día de las Letras Canarias 2019

El Día de las Letras Canarias este año se dedica a Agustín Espinosa, autor que cuenta con un puesto de honor en el panorama literario isleño. 
Partició de forma destacada en una de las etapas culturales de Canarias más apasionantes junto a Ernesto Pestana Nóbrega, Juan Manuel Trujillo, Domingo López Torres, Josefina de la Torre, Emeterio Gutiérrez Albelo, Óscar Domínguez, Pedro García Cabrera, Juan Ismael, Domingo Pérez Minik o Eduardo Westerdahl, entre otros.
Espinosa viajó y conoció a personas muy relevantes de la cultura española y europea. Se movió entre el modernismo, el racionalismo y el surrealismo. 


Siendo joven -por motivos de estudio- se trasladó primero a Granada y luego a Madrid, comenzando a publicar desde entonces en periódicos y revistas nacionales y canarias, su primer poema Noche de polichinelas ve la luz en la revista tinerfeña de corte modernista Castalia.
Una vez terminados sus estudios y obtenido el título de doctor, con una tesis sobre don José Clavijo y Fajardo, vuelve a Tenerife como encargado de la Cátedra de Lengua y Literatura Españolas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna durante algunos cursos y más adelante ejercerá como profesor de Literatura en varios institutos de las islas.


Cuando regresa al archipiélago empieza una destacada labor de recolección de romances canarios y en abril de 1927 impulsa, junto a Juan Manuel Trujillo y Ernesto Pestana Nóbrega, uno de sus grandes proyectos: la revista literaria La Rosa de los Vientos.

De La Rosa de los Vientos sólo se publican cinco números que, sin embargo, fueron suficientes para marcar el inicio de una nueva forma de hacer literatura en las islas, que fue avanzando a pesar de las críticas de los más tradicionales y los propios desencuentros en el seno de estos nuevos movimientos.


En 1929 publica su primer libro Lancelot, 28º-7º (guía integral de una isla atlántica), llamando la atención tanto en el panorama insular como nacional.
Durante estos años Espinosa sigue viajando y colaborando en revistas y periódicos. Destaca su vinculación a La Gaceta Literaria -iniciada tiempo atrás- donde publica tres relatos con los que se gesta el proceso de creación de lo que llegará a ser su novela Crimen: el Triálogo del muerto, y sigue adelantando más episodios en diferentes periódicos, como en EHeraldo de Madrid donde tenemos otro capítulo previo del futuro libro: Retorno

En estos agitados años publica Media hora jugando a los dados: conferencia leída por su autor en el Círculo Mercantil de Las Palmas el 20 de abril de 1933 como contribución a la vida, singo y obra del pintor José Jorge Oramas. Continúa escribiendo hasta que en 1934 llega la edición unificada y definitiva de Crimen, ejemplo cumbre del surrealismo literario en Canarias publicada por ediciones Gaceta de Arte.
Además, forma parte del grupo que se fue creando en torno a la revista que es referente de toda una época en Canarias: Gaceta de Arteconvertiéndose también en uno de los promotores de la Exposición Internacional Surrealista de Tenerife a la acudieron André Breton y Benjamin Péret y de la proyección de la película La Edad de Oro, dejando una estela de escándalo y penosas consecuencias.

La tranquilidad parece llegar con la publicación en 1935 por el Instituto de Estudios Canarios de la obra Sobre el signo de Viera.
Sin embargo, con el inicio de la Guerra Civil todo se hace más difícil, el rastro de Crimen y su papel en la difusión de La Edad de Oro le persiguen a pesar de sus esfuerzos por integrarse en los medios del nuevo Régimen.
Por problemas de salud muere en 1939. 



En este mes recordamos en la Biblioteca a Agustín Espinosa con una muestra bibliográfica de sus obras... nos volveremos a encontrar el próximo otoño en el marco de unas jornadas que incluye una exposición y que tendrá dos sedes, una en el TEA y otra en la Biblioteca General de la Universidad: «Bajo el signo de Espinosa»  





Fuentes y más información
-Espinosa, Agustín ; Pérez Corrales, M. (ed.): Crimen ; Textos 1934-1936 ; Textos complementariosTenerife: Insoladas, 2018.
-Espinosa, Agustín: Don José Clavijo y Fajardo. Las Palmas de Gran Canaria. Cabildo de Gran Canaria. 1970. Digitalizado en Memoria Digital de Canarias.
-Espinosa, AgustínLancelot, 28º-7º (guía integral de una isla atlántica). Madrid: A.L.F.A, 1929. Digitalizado en Memoria Digital de Lanzarote.
-Espinosa, Agustín ; Pérez Corrales, M. (ed.): Lancelot 28º-7º ; Textos 1927-1929 . Tenerife: La Página, 2013.
-Espinosa, Agustín ; Pérez Corrales, M. (ed.): Media hora jugando a los dados ; Textos 1932-1933. Tenerife: Insoladas, 2018.
-Espinosa, Agustín ; Pérez Corrales, M. (ed.): Oda a María Ana, primer premio de axilas sin depilar de 1930 ; Textos 1930-1931. Tenerife: Insoladas, 2018.
-Espinosa, Agustín. Poemas a Mme. Josephine. La Laguna, Universidad de La Laguna, Instituto de Estudios Canarios, 1982. Digitalizado por IECAN.
-Espinosa, Agustín: Sobre el signo de Viera. La Laguna, Instituto de Estudios Canarios, 1935. Digitalizado por el IECAN.
-Morris, Brian: El manifiesto surrealista escrito en TenerifeLa Laguna, Universidad de La Laguna, Instituto de Estudios Canarios, 1983. Digitalizado por IECAN.
-Nuez Caballero, S.: Una revista de vanguardia en Canarias: "La Rosa de los Vientos" (1927-1928) Anuario de Estudios Atlánticos, V. 1, N. 11, 1965.
-Pérez Corrales, M.: Entre islas anda el juego: nueva literatura y surrealismo en Canarias, 1927-19361999. 
-Pérez Minik, D.: Facción española surrealista de Tenerife. 1995.
-Sánchez Robayna, A. (ed.): Canarias: las vanguardias históricas. 1992.

Otros
-Agustín Espinosa: sueños adversos. Día de las Letras Canarias 2019. Gobierno de Canarias.
-La Edad de Oro (1930). FilmAffinity.
-La Exposicón surrealista de Tenerife y las publicaciones de las vanguardia histórica en Canarias. Blog el Viaje de Juba, 11 mayo 2015.
-Ficha de Agustín Espinosa en la Academia Canaria de la Lengua.
-Gaceta de arte. Nº 35, 1 septiembre 1935 - Nº 36, 1 octubre 1936. Digitalizado en Jable.
-La Gaceta Literaria: ibérica-americana-internacional. Madrid, 1927-1932. Triálogo del muerto15 de julio de 1930, nº 86, página 10. Digitalizado en la  BNE.
-El Heraldo de Madrid (1890-1939). Retorno4 de diciembre de 1930, página 9. Digitalizado en la  BNE.
-Noche de polichinelasCastalia, nº 18, 25 mayo 1917. Digitalizado en Jable.
-La Rosa de los Vientos. Digitalizado en Jable.

En la Biblioteca
-Obra de Agustín Espinosa en el catálogo de la Biblioteca.
-Crítica y análisis de la obra de Agustín Espinosa en el catálogo de la Biblioteca.

Nota
La imágenes que acompañan al texto son propias

jueves, 24 de enero de 2019

Viera y Clavijo. De isla en continente


Hoy, día 24 de enero del 2019, se inaugura en la Biblioteca Nacional de Madrid la exposición Viera y Clavijo. De isla en continente, organizada por el Gobierno de Canarias con la colaboración de la Cátedra Cultural Viera y Clavijo de nuestra Universidad y la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de Gran Canaria.

La muestra pretende dar a conocer en el ámbito nacional la figura del ilustre polígrafo así como la relevancia del movimiento ilustrado canario. El comisario de la exposición y director de la Cátedra, Rafael Padrón, ha solicitado a la Biblioteca de la Universidad varios documentos de Viera, para formar parte de dicha muestra.

Los documentos que viajan son:

Las Censuras y dictámenes sobre diferentes libros, obras, y tratados: dados de orden del Supremo Consejo de Castilla, y de la Real Academia de la Historia de Madrid, único manuscrito de mano del propio Viera que posee la Universidad y que reúne las censuras realizadas, entre el mes de mayo de 1776 y el mes de septiembre de 1784, para su trabajo como censor.

La obra poética Constelación canaria, también conocida como Can Mayor, manuscrito copia de Antonio Pereira Pacheco y Ruiz, con trece composiciones poéticas dedicadas a personajes relevantes de la cultura canaria, que contiene los retratos pintados a la aguada por Pereira.

La Correspondencia de José de Viera y Clavijo, volumen que recoge las cartas recibidas por el historiador desde 1772 a 1792, de distintas personalidades españolas y europeas. Entre ellas, algunas tan interesantes como las redactadas por el botánico José Cavanilles, en las que le informa de las novedades culturales y científicas europeas,  como la ascensión del globo aerostático en París.

Pertenecientes al Archivo personal de José Agustín Álvarez Rixo se expone el manuscrito de las Poesías de la hermana de José Viera, María Joaquina, copiadas por Rixo en 1862-1864.

Entre las obras impresas figura el soneto elegíaco A la funestisima noticia del fallecimiento del Exmo. Sor. D. Joseph Bazan de Silva, Meneses y Sarmiento, Marques de Santa-Cruz..., impreso por la Imprenta de la Real Sociedad Económica en Las Palmas de Gran Canaria hacia 1802. Estos sentidos versos denotan el aprecio y cercanía de Viera por aquel marqués, de quien había sido consejero personal y ayo de su hijo en la década de 1770-1780. Los viajes que realizaron juntos por toda Europa, en los que se relacionó con personajes de la talla de Voltaire, Lavoisier, etc, contribuyeron al enriquecimiento intelectual del historiador.

El Jardin de las Hesperidas: representacion alegorica de las Islas Canarias proclamando y reconociendo por su Rey y Señor a nuestro catholico monarca Don Carlos III… dado a la luz en Santa Cruz de Tenerife en torno a 1760, composición que constituye otro notorio ejemplo del nivel de conocimientos líricos, simbólicos y mitológicos del escritor realejero.

Para completar la colaboración en esta exposición se envían tres dibujos realizados por el mencionado polígrafo portuense Álvarez Rixo, que representan a las tres figuras más importantes de la Ilustración canaria: el Ylmo. Sr. D. Bernardo de Yriarte; el S. D. Agustin de Betencourt y Castro, y, obviamente, D. José de Viera y Clavijo, Arcediano Titular de Fuerteventura…


Estamos seguros de que este viaje de Isla a continente dará a conocer la figura de José Viera y Clavijo en la Villa y Corte, donde tanto disfrutó. Deseamos mucho éxito a la exposición.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Alejandro Krawietz: «El poema forma parte de un estado del mundo anterior a la mera comunicación pragmática»

Poeta, crítico de arte y literatura y gestor cultural, Alejandro Krawietz (Tenerife, 1970) ha reunido en Para un dios diurno (Ediciones Idea, 2016) un arco de escritura de veinte años (1994-2014); en él se recogen sus tres entregas poéticas anteriores, La mirada y las támaras (1996), Memoria de la luz (2001, Premio de Poesía Pedro García Cabrera) y En la orilla del aire (2006, Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo), a las que hay que añadir el inédito que da título al conjunto del libro, así como un apéndice con cuatro poéticas escritas a lo largo de este período y el texto Casa del aire (2004), publicado junto a fotografías de Augusto Alves da Silva dentro de la colección Revisitar Canarias. Asimismo, Krawietz ha editado las antologías La otra joven poesía española (Igitur, 2004), junto a Francisco León, y La realidad entera de Ángel Crespo (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2005). En 2013 fue comisario de la exposición Syntaxis: una aventura creadora, cuyo catálogo también se encargó de editar. Desde 2006 dirige el Festival Internacional de Cine Documental MiradasDoc.

Alejandro Krawietz

-Francisco León ha dicho de su poesía que, en ella, la «visión del modo en que conviven las palabras no es únicamente lingüística, sino totalmente alquímica. Su fe es la poesía, y el milagro de esa fe es la fundación, por la palabra, de una sobrerrealidad que ordena la realidad misma». Me parece que gran parte de la dilucidación crítica de su poesía pasa, en efecto, por lo esbozado aquí por León: lo lingüístico y lo simbólico se unen en su obra en el amplio margen de la razón poética según la concibió María Zambrano. Esa magia que parece operar en su poesía –y que aspira a reordenar el mundo–, ¿es al fin y al cabo una persecución de la belleza?

La poesía es una potencia del ser humano en su aspiración legítima hacia la comprensión del mundo. Era Valéry quien se preguntaba «¿Qué puede un hombre?». Un hombre puede, acaso, servirse de la poesía, de ese lenguaje que nace, para acercarse físicamente –desde el pensamiento– tanto a lo hermoso como a lo terrible. La única versión de la belleza a la que me interesaría acudir sería, entonces, aquella que nos permite ensayar esa tentativa de conocimiento. La belleza que perseguiría mi poesía es la que reside en esa capacidad para pensar lo real de una determinada manera, de una manera que hace visible el mundo en su duración, en su encarnadura y en su ejecución simbólica (todo ello a la vez, en un solo movimiento). La reunión del tiempo, de la fisicidad y de lo imaginario en un objeto real –radicalmente existente–, como lo es el poema, es la belleza. Así que no es tanto una cualidad como una herramienta, un sistema operativo. Me agrada que en su pregunta se hable de persecución –y no de logro– de la belleza. Creo sinceramente que esta intuición que con mayor o menor solvencia he tratado de expresar como reflexión no es un lugar que mi poesía haya logrado visitar aún. Pero cuando José Ángel Valente dice: «Cima del canto. // El ruiseñor y tú // ya sois lo mismo» demuestra que la poesía sí puede alcanzar ese lugar de la excepción del que hablo, en el ápice de lo real. Esto me reconforta. Me anima a seguir ensayando.

-Para un dios diurno reúne varios poemarios. El primero de ellos, La mirada y las támaras, es una especie de diario de la infancia con el paisaje insular de fondo; en Memoria de la luz profundiza en el «deseo de la mirada», un deseo que se propone capturar mediante la palabra despojada de artificios; En la orilla del aire supone el reencuentro con el paisaje insular, es decir, con el diario de la infancia, pero en esta ocasión desde la perspectiva del adulto reflexivo; finalmente, en Para un dios diurno el lenguaje entendido como la unidad que dota de sentido el acontecer del mundo alcanza la perfección diamantina a la que se refería Valente dentro de un espacio poético que se halla en las antípodas del canon oficial impuesto en nuestro país durante las últimas décadas.

Salvo el momento en el que habla de «perfección diamantina» (como decía antes no creo que mi poesía haya logrado la frecuentación de esos cielos), creo que estoy de acuerdo con la idea de que existe una correspondencia entre mis aspiraciones para esos libros y las breves descripciones que les dedica. La mirada y las támaras es un relato poético sobre la sorpresa y el aprendizaje del mirar: toda esa materia de luz que la vista alcanza me fue dada y estaba en mí impresa. El ejercicio de materialización lingüística de lo que me fue dado ver constituye mi escuela primera: no se trata sólo de mirar sino de transformar esa simple existencia en materia lingüística, en poema.Creo que Memoria de la luz y En la orilla del aire componen un mismo diálogo, ofrecido desde territorios enfrentados. Se trata de dos ejercicios de meditación sobre las condiciones del existir y la observación minuciosa de los acontecimientos que desencadenan, a veces, la transformación de lo realidad entera en una red comprensible. En el primero, la ausencia y la presencia componen un movimiento de representación del paisaje que obliga a un reconocimiento del ser, así que de nuevo lo que somos es lo que vemos, y lo que vemos se hace lo que somos. La poesía es, en ese libro, intermediaria necesaria entre cuerpo, lenguaje y mundo. 

Por su parte, En la orilla del aire es una vuelta a la luz insular, pero no propiciada por la memoria, sino por el presente. Había, en verdad, en aquellos días en que lo redacté –muy poco tiempo después de volver de una estancia de años en Francia y obligado a recorrer buena parte de la isla cada día al amanecer y al atardecer–, una verdadera vocación del aire por hacerse fruto, por darse como objeto físico, como pulpa de la luz. En esa belleza era fácil contemplar a los dioses que construyen y a los dioses que destruyen sentados a una misma mesa, compartiendo el pan robado a los seres del tiempo. Anduve como tomado por un entusiasmo profundo y honesto: entonaba el canto de celebración y el canto de elegía, simultáneos, de un territorio y su luz. 

Por último, Para un dios diurno cierra este ciclo con una incursión en la noche y sus fulgores. La escritura de ese libro constituyó una verdadera contienda, que perdí, que se pierde siempre, con el cielo nocturno. Pero de esas escaramuzas la palabra regresó con algunas respuestas inevitables: hay un sonar de las esferas, hay un espacio de suprema comparecencia de una soledad acompañada, hay un silencio que es respuesta y un silencio que es desesperación. Creo haber aprendido mucho en ese curso de investigación: la conciencia acerca de los propios límites, la sagrada voluntad de la enunciación, la apuesta mantenida incluso cuando la palabra enmudece, la certidumbre de que la muerte o el frío se constituyen también como derrotas victoriosas.

En cuanto a su última reflexión acerca del canon nacional, creo que sabe usted que en el año 2004 elaboré, con Francisco León, la antología La otra joven poesía española. En el prólogo de esa antología postulábamos la existencia de otra tradición para la poesía española del siglo que acababa de terminar. Una tradición distinta de la que señalan los manuales, amparada en la voz de poetas que no renunciaron nunca a la palabra moderna, a la poesía como misterio y como conocimiento, al ejercicio de la imaginación poética, a la experimentación. Una tradición sustentada, así pues, en poetas que no se contentaron con un realismo decaído, con el premio a la banalidad, con la confusión entre experiencia y ebriedad comercial. Desde Juan Ramón Jiménez hasta Melchor López o Jordi Doce, pasando por Francisco Pino, Carlos Edmundo de Ory, José Ángel Valente, Ángel Crespo, Andrés Sánchez Robayna hay una línea moderna ininterrumpida por más que haya sido ocultada –casi siempre sin éxito– por cierta crítica acomodaticia y ajena por completo al latir del mundo. No sólo eso, de la lectura de esos poetas no puede sino inferirse que la tradición de la lengua es mucho más rica cuando se contempla desde perspectivas ajenas a procesos nacionales: sumemos entonces a Borges, a Paz, a Sarduy, a Vallejo, a Darío, a Watanabe, ¡a Lezama! ¿Sabe usted con cuánta alegría pronuncia un poeta pequeño como yo los nombres que delatan la presencia en su misma tradición de esas voces? ¿Sabe qué hermoso don nos ha sido dado? Más aún, cuando la poesía de la lengua dialoga, lo hace con otras tradiciones, con la gran tradición universal: sumemos ahora a Stevens, a Valéry, a Elytis, a Montale, a Sophia de Mello, a Andrade. Y todavía más: sumemos la filosofía, la pintura, el cine, las revistas (que son un género creativo), la danza, la música. Más: la historia, la mitología, la ciencia. ¿Ve usted cómo resulta fácil situarse en las antípodas del canon oficial impuesto en nuestro país? Por suerte, amigo mío, el mundo no es pequeño. Es sólo frágil.
«La tradición poética de nuestras islas ha tomado [...] un camino nuevo con respecto del espacio peninsular. Creo que lo que decimos y el modo en que lo expresamos resulta incomprensible, a día de hoy, para ese ámbito [...] porque hemos sido alimentados por otras materias, por aromas de otro sol.»
Otra cosa más: creo, con Melchor López, que para bien o para mal, la tradición poética de nuestras islas ha tomado, por razones que podrían explicarse sin demasiado esfuerzo, un camino nuevo con respecto del espacio peninsular. Creo que lo que decimos y el modo en que lo expresamos resulta incomprensible, a día de hoy, para ese ámbito. No saben lo que hacemos. No saben qué intentamos. Esa es la razón de que la presencia en la península de nuestra poesía sea cada vez menor. No es desdén: es incapacidad crítica. Aquella poesía parece al final de muchas cosas. Y esta poesía está siempre en el inicio. Con todo, es importante para mí aclarar que no creo que estemos en ese otro espacio por una vocación hacia la confrontación, sino porque hemos sido alimentados por otras materias, por aromas de otro sol.

-Su libro abraza una suerte de panteísmo. Usted mismo, en una entrevista, reconoce que el dios o dioses diurnos «son los objetos, acciones, lugares y ensueños que componen la realidad cuando ésta alcanza un momento decisivo, cuando lo real es también verdad». Ese panteísmo se detiene de manera significa ante el hecho insular, al que contempla de manera documentalista, presentando a la isla como el «escenario de las imágenes» que deben ser «severamente» interrogadas. De hecho, en uno de sus poemas, “Y la luz en el rofe”, se refiere al paisaje insular en los siguientes términos: «La isla ofrece su lenguaje para el que hace de su deseo de escuchar una imagen de lo por venir. Es la compañera largamente aguardada. La tierra. La efigie de algo que se puede comprender». Quisiera que profundizara un poco en esta idea.

La idea de los dioses ha sido manoseada por las religiones a lo largo de la historia, hasta el punto de que se produce en este contexto una solidificación semántica total: la creación de un dios parece exigir la construcción de una religión. Sin embargo, desde la perspectiva en que yo lo contemplo, los dioses son concentraciones simbólicas que la realidad produce por sí misma cuando su haz de luz se encuentra con la pantalla del lenguaje. En ese escenario de la palabra, lo real se puebla con los frutos aromáticos de lo imaginario. Es una idea más primitiva, más simple, pero igualmente poderosa, de encarnación de lo sagrado: todo aquello que se vuelve revelador, que abre la percepción y el pensamiento hacia una reconciliación con el mundo y nos permite ensayar un sentido: eso es lo que llamo dios. Objetos, percepciones, ritmos, que nos permiten establecer un contacto con lo decisivo, con las fuerzas que convierten lo real en verdad. Una playa, un volcán, una piedra, una hoja, una ola, un astro, una mano, otros ojos. Nuestros dioses están ahí. Los seres humanos avanzamos entre los sortilegios de cientos de signos. ¡Sin la poesía estaríamos tan desamparados! La razón poética de María Zambrano repele esa orfandad del hombre: podemos comprender. Tenemos derecho. Es más que una opción. Estamos destinados a esa búsqueda. Estamos destinados a interrogar. Estamos destinados, muchos de nosotros, a una derrota esencial y decisiva. Pero otros logran algo. Una conquista pobre pero también decisiva. Un ápice. Recordemos a Ungaretti: M’illumino d’immenso

La isla nos ofrece, además, una conciencia de límite que termina por configurar la experiencia. Ese corte final, esa discontinuidad del territorio, obliga a un ejercicio de introspección en el que muchas veces es difícil hallar asideros. Por eso creo que se ha confundido ¡tantas veces! la conciencia de límite con aislamiento. En realidad, el insular no se halla aislado, sino cortado. Frente a los complejos que derivan del aislamiento, el insular debería permanecer inalterable y alto en su atalaya, con su catalejo único. El único privilegio del hombre de las islas es la autoconciencia que exige siempre todo fragmento. Nuestro adanismo, he dicho alguna vez, es el de los expulsados del paraíso. Ese es el premio, al mismo tiempo que es la condena.

-Paradójicamente, Para un dios diurno es un libro atravesado por la presencia de la noche, que puede interpretarse como el laboratorio secreto donde se elaboran con calma los elementos imprescindibles para la comprensión del mundo –«Todo está / más cerca ahora y se hace / visible, audible», escribe en el poema “Esferas”–. No obstante, la oscuridad que usted muestra se encuentra preñada de iluminación, de una luz dispuesta a abrirse a una luz aún mayor, en la medida de que esa comprensión del mundo a la que nos referimos empieza a adquirir forma, como no podía ser menos, con el inicio del día, con ese decisivo momento de transición hacia lo trascendental, pues, según sus propias palabras, «en el alba está el libro del comienzo».


Anhelaba realmente una respuesta de la noche. Aquellos fulgores. La luz de la luna y de los astros no rebota sobre ellos como sucede con la luz del sol: penetra la materia y la eleva. La saca de sí. En la noche se mira de otro modo. No con los ojos entornados: con todo el contorno, inmensamente abierto. Y hay que dejar que la noche venga, que entre: que nos levante hacia ella a nosotros también. 

He pasado muchas noches contemplando el firmamento, adentrando la mirada en las cavernas inmensas del encierro. De pronto, algo se enciende, allá abajo, y comienza el viento, y un crujir de esferas y de tierras, y el canto de los pájaros, y las voces de los hombres. Cuando termina de amanecer, el hombre que ha vigilado en la noche, ha asistido a algo similar a la revelación: la aparición de la luz ha creado ante él, de nuevo, el mundo. 

-En Para un dios diurno predomina la ausencia de tecnificación, que Heidegger interpretó, según expresa Diego Sánchez Meca, como la «época final de la historia del ser», en la medida de que, con ella, «no se produce ningún desvelamiento total del ser completamente desplegado y realizado». A lo largo de sus poemas lo más próximo a una tecnificación que muestra es la imagen –recurrente, eso sí– de los pescadores inmersos en sus faenas casi artesanales. No sé hasta qué punto esa ausencia se trata de una crítica deliberada al escenario de planificación e instrumentalización masiva que nos domina y que, como denunciaba Heidegger, nos aleja de la Naturaleza y de las opciones del ser humano por alcanzar algún tipo de transformación redentora. Ahondando en esta misma cuestión, me gustaría que comentase su poema “El pez del fondo”, donde expresa su deseo de que el animal surja de las profundidades marinas y se «trague» el monstruoso despliegue tecnológico articulado en torno al espacio insular (hoteles, avenidas, líneas eléctricas, etc.).

Uno y otro ejemplo no forman parte del mismo proceso de pensamiento. Las condiciones –la ley– del lenguaje poético aún siente estupor ante la invención del dinero: ante la asignación de valor a los objetos. Lo que quiero decir es que el poema forma parte de un estado del mundo anterior al proceso productivo, un estado de la palabra anterior a la mera comunicación pragmática. Desproveer a la palabra de esa raíz irreductible y redentora (Crespo decía en uno de sus aforismos que la palabra es la única moneda que se reparte sin partirse) ha sido uno de los trabajos que con más encomio ha labrado el mundo posmoderno. La obra de arte sólo responde ante su propia ley: ante la ley que crea para sí misma en cada caso. Valoro la calidad de una obra por el modo en que, llevándola al límite, encarna las formas de su propia ley. Por eso, creo que es necesario eliminar de los procesos humanos el halo hipnótico de la productividad. Toda exigencia social está actualmente alineada para que el ser humano acepte que el fin último de cada una de sus acciones sea un ejercicio de compraventa. En ese contexto, la poesía aspira a portar un mensaje esencial y absolutamente a contrapelo de esa forma del mundo dominante: que el lenguaje no está condenado, como parece querer el poder, a recorridos de dirección única entre vendedores de humo y compradores compulsivos. Como para componer un poema el poeta necesita materias que, en principio, carecen de todo valor (palabras, silencio, contemplación, ritmo), se piensa que un poema no sirve para nada. Pero, ¡ay de quien desdeñe los valores de las cosas que no sirven para nada!

En cuanto al poema al que hace referencia, es contrapunto de uno anterior que forma parte de La mirada y las támaras. En ese poema inicial hay un hombre que camina –el caminar siempre ha sido para mí una actividad imprescindible y sanadora– y anota, sin otro propósito, aquello que ve. Se trata de una enumeración en trance: cada nuevo objeto no se suma con el anterior, sino que se hace cuerpo en él. El poema compone, entonces, una percepción integral del espacio de la isla. Muchos años después, comprendí que aquella enumeración había sido errónea: allí parecía que el mundo caminaba hacia la belleza. No era así. Era la memoria la que se encaminaba hacia aquel lugar sagrado. Pero se trataba de un mundo que había sido devastado ya. Comprendí entonces que había razones fundadas para que las fuerzas oscuras del mundo se conjurasen. Sobre el pez del fondo convergen todas las imágenes de lo que surge. Todo lo que aparece, con violencia. Es el volcán que nace y ruge. Que se da a la luz rugiendo y escupiendo. Es la isla, cuando está a punto de quebrar la superficie marina con un alumbramiento. Es la bestia, en el albor de una estación nueva. Las islas aparecen y desaparecen. De algún modo, en este poema, los dioses del fondo, los que irrumpen, hacen justicia. 

-Por último, ¿qué le diría a los lectores para que se aproximen a las páginas de su libro?

Diría que se acerquen a la poesía. No necesariamente a la mía. Haroldo de Campos decía de ella que era la «prima pobre», la «detestada», Sophia de Mello que es «el canto para todos». Ambas definiciones se corresponden con la verdad. La poesía radicaliza, acrecienta y amplifica nuestra relación con el mundo. No conviene renunciar a esas potencias. 


Por Benito Romero

Agradecemos al autor del artículo su colaboración con nuestro blog.
Benito Romero Rodríguez (1983) es licenciado en Filosofía. Obtuvo el Premio Félix Francisco Casanova de Poesía (2002) y el Premio de Poesía de Juventud y Cultura de Canarias (2006), y ha colaborado en diferentes diarios y revistas de Canarias. Puede consultar sus publicaciones en nuestra Biblioteca.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Cómics en Canarias

Los cómics también llamados tebeos, historietas, colorines, folletín, sin olvidarnos de la versión japonesa del manga, han tenido una presencia constante en la sociedad. 
Su origen puede considerarse reciente en la historia o, si se establece un criterio de análisis más amplio, remontarse hasta tiempos muy lejanos.

El cómic, medio de expresión y transmisión esencial en la cultura popular desde la segunda mitad del siglo XX, no solo recoge, normaliza y expande esas herramientas de comunicación de un mensaje a través de la conjunción de texto y dibujo presentes desde hace siglos, sino que se ha convertido en un eficaz medio para el conocimiento y divulgación de la propia historia y, a su vez, se ha extendido a casi cualquier ámbito social y territorial donde un conjunto de ávidos lectores, adultos y jóvenes, quieren recibir ese mensaje inmediato y estimulante. No podía ser de otra manera en las Islas Canarias donde autores del arte secuencial han producido un amplio corpus de obras.
Ilustraciones de Diego Crosa. Revista Gente Nueva, 14 de mayo 1900, nº 28
Los antecedentes canarios se encuentran en las revistas y periódicos que iniciaban su andadura entre el siglo XIX y principios del XX, cuando comienzan a añadir en sus páginas el humor gráfico, las caricaturas y las ilustraciones de la mano de grandes autores isleños de aquella época: Ernesto Meléndez Cabrera, Diego Crosa (Crosita), Manuel Verdugo, Francisco González Padrón o Manuel Reyes.
En los años siguientes, además, ya la prensa local publica traducciones de viñetas y empiezan a llegar como ediciones independientes los célebres cómics internacionales y los tebeos nacionales.

Será en la década de los ochenta cuando se hable de los primeros cómics canarios, habitualmente publicados como fanzines: Hormiga de Pan, Camello, Punto Kaliente, S.D.R. o Cocainc.



Como ocurre en otros lugares, los cómics resultan eficaces para la difusión entre el público infantil y juvenil de la historia, costumbres y personajes del Archipiélago con numerosas títulos como La batalla de Tamasite, La historia de Canarias en comic: guagogui y, los más recientes, Historias de guanches de Juan Carlos Mora, entre otros.
Entretanto a la prensa insular llega una nueva promoción de humoristas gráficos, con sus populares tiras y viñetas, como Morgan, Francisco Medina, Eduardo González Rodríguez, Ducha & Burgazzoli.  

Con la garantía del camino recorrido la siguiente generación de autores de la ilustración y el cómic en las islas, que encuentran otras fuentes de inspiración en sus trabajos, triunfan tanto en el ámbito nacional como internacional. Este es el caso de Javier Pulido incorporado a la esfera Marvel y DC, donde dibuja para distintos números de Hulk, Catwoman, Spiderman, Batman, La Bruja Escalata, Jessica Jones y muchos otros; o Ángel Hernández ilustrador de Arrow y Flash. También Rayco Pulido -hermano de Javier Pulido- Premio Nacional del Cómic 2017 con Lamia. 
Con la mirada puesta en un futuro próximo, que se presenta prometedor, una nueva etapa empieza a dibujarse entre nuevos protagonistas en la cultura del arte gráfico.





El mundo del cómic también forma parte de los documentos disponibles en la Biblioteca de Canarias de la Universidad de La Laguna con una importante presencia que pueden verse en la muestra bibliográfica que hemos preparado. Los títulos expuestos se encuentran disponibles en el enlace: Bibliografía. Cómics en la Biblioteca de Canarias de la ULL.





Nota:
Imágenes propias

martes, 30 de octubre de 2018

La brujería en Canarias: superstición y prácticas populares

Goya, Francisco de. Los Caprichos.  Madrid: Calcografía Nacional, 189?
El último día de octubre viene marcado por la celebración de Halloween que, poco a poco, va desplazando las costumbres tradicionales del Día de Todos los Santos, asunto al que hemos dedicado un artículo en este blog: Día de Difuntos en Canarias: entre las antiguas y las nuevas costumbresEn esta ocasión nos detenemos en otro aspecto que caracteriza actualmente estos días como es la figura de la Bruja, no en vano el 31 de octubre también se conoce como la "Noche de Brujas".

Aunque no hay acuerdo entre los investigadores sobre la explicación de este mito, parece que tiene su origen en la celebración celta del Samhaim -samauhin o samain- que marcaba el fin de la temporada de cosechas.
El año celta se dividía en períodos separados por una combinación de festividades solares y lunares con dos celebraciones principales de invierno y verano: el Samhaim y el Beltain. Tiempo de los espíritus cuando se fundían las dos dimensiones la de los vivos y la de los muertos(1).
El Samhaim era la celebración del año nuevo y el inicio del invierno, dominada por la Cailleach, que viene a representar a una "bruja o anciana que podía convertirse en una joven gracias a su magia"(2).

Trasladándonos al ámbito de Canarias la brujería propiamente dicha empieza a ser conocida con la Conquista de las islas y perseguida, como en otros lugares, con la implantación de la Inquisición a principios del siglo XVI y hasta el XIX.
Un ejemplo documental del proceder de la Iglesia católica en esos tiempos lo encontramos en el Archivo Personal de José Agustín Álvarez Rixo. Se trata de dos avisos públicos para concurrir a la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia el diez de marzo y a la Parroquia de la Concepción de la Orotava el doce de marzo para oír el edicto general de fe, cuyo objeto es excomulgar a unas brujas(3).

 Avisos público de concurrencia a la parroquias 
para excomulgar a las brujas
Manuscrito, [17??]. P. 1
Avisos público de concurrencia a la parroquias 
para excomulgar a las brujas
Manuscrito, [17??]. P. 2

En el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad encontramos uno de los tratados más famosos que circulaban en la época "donde, en lengua vulgar, se critican y rechazan desde el punto de vista teológico y moral las creencias y prácticas relativas a la brujería, nigromancia, hechicerías, falsa astrología, etc." de Pedro CirueloReprobacion de las supersticiones y hechizerias: libro muy vtil, y necessario a todos los buenos christianos, que fue impresso en Medina del Campo, en casa de Guillermo de Millis en 1551(4).

Las víctimas de la Inquisición acusadas de brujería o hechicería fueron sobre todo mujeres, aunque también hubo hombres vinculados a estas mañas, como queda reflejado en los Diarios de José de Anchieta y Alarcón(5), de donde extraemos su anotación del 4 de septiembre de 1749 «prendieron a Melchor Eías Donoso, sastre natural de Málaga, porque dicen que mató a su mujer con hechizos o polvos...» .

En esta cita se refleja una de las prácticas más comunes en la brujería canaria como eran las relacionados con conjuros y hechizos tanto de amor como los de relaciones de pareja, otros también habituales eran la adivinación, poderes sobrenaturales, comunicación con el más allá y de naturaleza satánicos. 
Los ingredientes empleados eran muchos pero destacaban dos: piedra de ara, que eran pequeños fragmentos de mesa de altar, y granos de helecho.

Otra faceta a considerar dentro de la hechicería es la del curanderismotanto para dañar como para curar, diferenciada de la tradición de los santiguadores, así como, de la sabiduría popular del uso de hierbas para tratar distintas enfermedades y que eran toleradas dada la carencia de médicos. 
Aún hoy perviven las referencias a la presencia de brujas, que subsisten en un mundo oculto.

En el contexto de la toponimia se mencionan muchos lugares que parecieran hacer alusión al encuentro de brujas para sus bailes y celebraciones como los numerosos Llanos de las brujas o los bailaderos que los hay en todo el Archipiélago. Sin embargo, Maximiano Trapero(6) nos apunta que "los bailaderos nada tienen que ver con bailes o lugares mágicos, los cuales suelen ser enclaves situados en puntos elevados y de difícil acceso que en su sentido primero explica costumbres de los canarios aborígenes".
Incluso en el folclore se representa esta presencia misteriosa de las brujas en bailes como el gorgojito, que para unos es un baile relacionado con las brujas y para otros no es más que un baile de filtreo, o la canción de las brujas canarias:

De Canarias somos,
de Madrid venimos:
no hace media hora que de allí salimos

Versión que recoge Lothar Siemens(7)  y que alude a la habilidad más característica de una bruja, por supuesto también en Canarias, como es la de volar.




Muestra Bibliográfica en la Biblioteca de Canarias de la ULL

En la Biblioteca de Canarias hemos preparado una muestra bibliográfica con propuestas de lecturas tanto del ámbito histórico, cultural o etnográfico, como de brujas recreadas en la narrativa de Canarias. 



Notas
--(1) García Font, J. El legado celta. Barcelona: Mra, D.L. 1998.
--(2) Sainero, Ramón. Diccionario Akal de mitología celta: (compendio de manuscritos primitivos). Madrid: Akal, 1999.
--(3) Díaz Alayón, C. y Castillo, F.J. José Agustín Álvarez Rixo: notas a los catálogo de los diversos manuscritos de mi pertenencia y personal trabajo. Tebeto, 2006, nº 19, p. 330-331.
--(4) 
Dos curiosos ejemplares del siglo XVI de la ULL. Blog Libros del Porvenir, 2017.
--(5) Anchieta y Alarcón, José de. Diario. Santa Cruz de Tenerife : Idea, 2011.
--(6) Trapero, Maximiano. Diccionario de toponimia canaria : léxico de referencia oronímica. Las Palmas de Gran Canaria: Uned, Centro Asociado de Las Palmas, 1999.
--(7) Siemens Hernández, Lothar. Nuevas versiones y datos relacionados con la canción de las Brujas canarias. La Laguna: Universidad, Secretariado de Publicaciones, 1985-1990. V. 4, Arqueología y Arte. Miscelánea.


Imágenes
Las imágenes que ilustran este artículo son propias:
--La primera corresponde a Los Caprichos de Francisco de Goya (7ª ed. Madrid: Calcografía Nacional, 189?) que se encuentra en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de La Laguna, sign. GR 34.
Grabado Linda maestra, nº 68 de una serie de 80. El Museo del Prado ofrece una explicación de este grabado: "Esta estampa corresponde al grupo temático "sueños y brujas". Goya aborda este tema por medio de la representación del vuelo brujeril. Tradicionalmente se creía que las brujas se servían de una escoba para trasladarse por los aires y asistir en puntos muy alejados y apartados de su vivienda habitual al aquelarre. Goya al conocer bien los aspectos de la brujería, captaría el momento en el que una vieja bruja inicia a una joven en estas prácticas...".
--La segunda imagen es la reproducción digital de los documentos del Archivo Personal de José Agustín Álvarez Rixo ubicado en la Biblioteca de la Universidad de La Laguna, Fondo Antiguo, sign. JAAR 7/42: [Avisos público de concurrencia a la parroquias para excomulgar a las brujas] [Manuscrito]. [17??]. 

Fuentes y más información
-- Castro Alfín, Demetrio. Datos sobre la brujería en Canarias durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Actas del II Congreso Iberoamericano de Antropología 1983. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular, 1985 . P. 609-624.
-- Castro Alfín, Demetrio. Fuentes documentales y análisis etnohistórico. Un estudio de caso: la brujería de Canarias en los siglos XVI y XVII. Revista El Museo Canario, nº. 47, 1985-1987, p. 237-248.
-- García Barbuzano, Domingo. Los bailes de brujas en Canarias. Revista de Historia de Canarias, nº 175, 1984-1986. 
--García Miranda, Francisco Javier. Los bailaderosEl Pajar: Cuaderno de Etnografía Canaria, nº. 7, 2000, p. 42-46.
-- Jiménez Sánchez, Sebastián. Mitos y leyendas : prácticas brujeras, maleficios, santiguados y curanderismo popular en Canarias. Revista Faycan, nº 5, 1955.
-- Matthews, Caitlín. La tradición celtaMadrid: EDAF, 1992. 
-- Monroy Caballero, Andrés. Cuentos de brujas, gigantes y luces en Gran Canaria. Aspectos literarios. Boletín de literatura oral, nº 7, 2017.
-- Roda Márquez, Carmen. Brujas en Canarias en el siglo XVIActas del II Congreso Iberoamericano de Antropología 1983. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo Insular, 1985 . P. 603-607.
-- Santiguadores de La Gomera y La Palma en el último número de "Batey". Blog el Viaje de Juba, 2016.
-- Siemens Hernández, Lothar. Noticias sobre bailes de brujas en Canarias durante el siglo XVIII. Supervivencias actuales. Anuario de Estudios Atlánticos, v. 1, nº 16, 1970.