jueves, 1 de febrero de 2018

Agustín de Betancourt, un faro de la ingeniería moderna

Hoy se cumple el aniversario del nacimiento de Agustín de Betancourt y Molina (1758-1824), uno de los más insignes científicos españoles. Desgraciadamente en nuestro ámbito, el nombre de Agustín de Betancourt es poco más que eso, un nombre, un útil toponímico para designar calles, plazas y avenidas. Muy pocos de nosotros sabríamos decir quién fue, cuáles fueron sus aportaciones y cuál el significado del trabajo científico que desarrolló en su época.

Probablemente esta especial incuria se deba a que abandonó las Islas a los veinte años para no regresar jamás. En San Petersburgo, en cambio, su figura y su legado constituyen una presencia viva. Allí pasó más de un tercio de su vida y allí pudo desarrollar plenamente sus capacidades, hasta el punto de que muy pocos de sus habitantes ignoran quién fue Agustín de Betancourt y Molina.

Retrato del autor realizado por J.A. Álvarez Rixo
Tal vez no sea exagerado afirmar que fue uno de los grandes ingenieros del Siglo de las Luces, una mente privilegiada de la época en que el ser humano empezó a enseñorearse de la naturaleza, a dominarla y utilizarla para sus fines, una época de la que somos herederos directos.

Nació en 1758 en el Puerto de la Cruz (Tenerife), cuando los principios de la Ilustración ya se habían impuesto en gran parte de Europa. El entorno familiar favoreció el despliegue del talento que desde niño mostró: su padre, Agustín de Betancourt y Castro, fue miembro de la tertulia de Nava, y su madre, Leonor de Molina y Briones, era hija del Marqués de Villafuerte. 

En 1778 marcha a Madrid para estudiar en los Reales Estudios de San Isidro y en Real Academia de Bellas Artes San Fernando (Betancourt era un excepcional dibujante). Es captado muy pronto por el entonces ministro de Carlos III, el conde de Floridablanca, quien en 1783 le encarga informar sobre las obras del Canal Imperial de Aragón e inspeccionar las minas de Almadén. Ese mismo año, por primera vez en España y ante la Corte Real, eleva en El Escorial un globo aerostático fabricado bajo su dirección. 

Los informes sobre las minas elaborados por Betancourt impresionan a Floridablanca, y en 1784 es enviado con una beca a París para ampliar sus estudios en la prestigiosa École nationale des ponts et chaussées (Escuela Nacional de Puentes y Carreteras). Esta etapa es decisiva en su formación intelectual, pues en la capital francesa entra en contacto con un mundo diferente al español, en el que la ciencia y la ingeniería gozaban de mayor apoyo y reconocimiento. El joven Agustín ya ha empezado entonces a desarrollar sus propios proyectos en los campos de la hidráulica y la mecánica, así como numerosas investigaciones de carácter técnico, como su memoria Sobre la purificación del carbón de piedra y modo de aprovechar las materias que contiene, presentada en la Academia francesa en 1785. De este año data su proyecto de fundar una Escuela de Caminos y Canales en España, que vería la luz mucho más tarde, en 1802.

Ese año de 1785 regresa a Madrid, y gracias al enorme caudal de documentos y maquetas que trae consigo de su etapa parisina, funda el Real Gabinete de Máquinas, el primer museo tecnológico español, que pretendió difundir los conocimientos de ingeniería en la España del momento. El Real Gabinete tuvo sin embargo una corta vida. Como señala Amílcar Martín, «la mayor colección de máquinas jamás reunida en Europa, como se la calificó en su época, no pasó de ser una curiosidad para la atrasada burguesía empresarial española, poco ansiosa de innovaciones.»

Uno de los episodios más interesantes de la vida de Agustín de Betancourt fue su primer viaje a Inglaterra. Se cree que el objetivo secreto de aquel viaje era acceder a la máquina de vapor de Watt para inspeccionarla y traer ese conocimiento a España. Watt y su socio Boulton le enseñan en  Birmingham sus fábricas de botones y plata chapada, pero no su célebre invento. Sin embargo, de regreso a Londres, en el puente de Blackfriars logra ver una máquina de vapor en funcionamento. Según unos, se trató de un mero episodio de espionaje industrial; según otros, el genio inventor de Betancourt no hizo otra cosa sino perfeccionar la máquina de Watt, pues poco tiempo después, ya en Francia, construyó la primera máquina de vapor de doble efecto del continente, hecho que, según Javier Aracil, «contribuyó decisivamente a la difusión de la máquina de vapor de Watt por el continente europeo».

Andamios para la construcción de la catedral de San Isaac

Ya entrado el siglo XIX, en una Europa continental sometida por Napoleón, Betancourt es ya un personaje conocido. Como botón de muestra de su infatigable trabajo podemos mencionar la construcción del telégrafo óptico, junto al inventor suizo Abraham–Louis Breguet, y la redacción del Essai sur la composition des machines, obra pionera en su género, escrita junto al matemático mexicano Joseph Lanz. Entonces se ve atrapado entre dos fidelidades ante las serias amenazas de guerra entre España y Francia. Si España era su patria nativa, Francia era su patria ideológica. Pero ninguno de los dos países tuvo al fin el privilegio de acoger a Agustín de Betancourt y a su familia.

El zar Alejandro I, que conocía el trabajo de Betancourt, lo invita personalmente a visitar algunas instalaciones industriales a comienzos de 1808 y le hace una oferta para trabajar en Rusia, que solo se decide a aceptar tras enterarse de los sucesos de mayo en Madrid. A finales de año llega a San Petersburgo para trabajar en el Departamento de Vías de Comunicación.

Rusia era un país atrasado con respecto a Europa, y la labor de Betancourt se iba a centrar en contribuir a su modernización. Y sería San Petersburgo donde el ínclito portuense dejaría una huella más profunda. Allí construyó canales y puentes y la draga de vapor que había proyectado en España, creó el Cuerpo de Ingenieros de Vías de Comunicación, a imitación de L’École des Ponts parisina y la Escuela de Caminos madrileña, y simultaneó labores de formación de nuevos ingenieros con la inspección de obras de ingeniería en calidad de Ingeniero Jefe, como, por ejemplo, la construcción de la catedral de San Isaac.

Como ya dijimos, muy poca gente en la «Venecia del norte» desconoce quién fue Agustín de Betancourt. Para paliar el desconocimiento que —más allá de calles, plazas y avenidas honoríficas— tenemos en las Islas sobre la figura del polifacético inventor e ingeniero, la Biblioteca de la Universidad de La Laguna está preparando una exposición bibliográfica con motivo del Día del Libro 2018. Con ella la Biblioteca espera difundir su trabajo, su periplo existencial y su legado.

Fuentes:
-Aracil, Javier. Los orígenes de la ingeniería: esbozo de la historia de una profesión. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2011.
-Martín Molina, Amílcar. Agustín de Betancourt y Molina. Madrid : Dykinson, 2006.
-Rodríguez Mesa, Manuel. Un canario al servicio de Carlos III: Agustín de Betencourt y Castro. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios, 1988. 

martes, 30 de enero de 2018

Asociación Cultural Martín Rodríguez y las historias de San Juan de la Rambla

Son muchas las asociaciones culturales que en las islas se dedican a rescartar la historia y memoria de nuestros pueblos. La Biblioteca Canaria dispone entre sus fondos de muchas publicaciones procedentes de este trabajo ejemplar para no dejar en el olvido costumbres locales, tradiciones ya perdidas o los recuerdos de paisanos y paisanas.

Uno de estos colectivos dedicados a proteger la memoria popular es la Asociación Cultural Martín Rodríguez de San Juan de la Rambla (Tenerife), nacida en el año 1993 para la defensa y divulgación del patrimonio histórico, artístico y medioambiental del municipio.

Situamos, en un breve repaso, la figura de Martín Rodríguezde origen portugués, que fue uno de los principales colonos que se establecieron en el Malpaís de Icode a comienzos del S. XVI, a partir de los repartos de tierras que efectuaba el Adelantado. Además, amplió sus tierras de cultivo en la zona con arrendamientos y su puesta en explotación, al que fue añadiendo distintas construcciones para el desarrollo de toda esta actividad. 
También fue una persona muy religiosa, decidió levantar una ermita a la advocación de San Juan Bautista, que posteriormente se convertiría en parroquia, alrededor de la cual se fue formando el pueblo, por lo que parece que el nombre de Martín Rodríguez queda ligado a su fundación.(1)

La Asociación Cultural Martín Rodríguez nos ha donado algunas de sus publicaciones, que ya hemos incorporado a nuestro catálogo. Les hemos pedido que nos expliquen su labor que reproducimos aquí:


"Desde esa fecha hasta la actualidad han sido numerosas las actividades realizadas en función de los fines y objetivos recogidos en sus estatutos.
La restauración y conservación del patrimonio religioso o eclesiástico ha destacado en su labor. Son muchos los trabajos realizados en el templo parroquial, en el cementerio histórico y otros rincones.
Otro aspecto a destacar ha sido la publicación de libros, o la venta de otros ya editados, que tratan aspectos históricos, etnográficos, artísticos y costumbristas de San Juan de la Rambla. Además de la copia y venta de fotos antiguas y la impresión y venta de postales con lugares emblemáticos del pueblo.
La realización de actividades culturales en ciertas fechas del año también está en el haber de la Asociación".




Queremos agradecer a la Asociación por hacernos llegar estas publicaciones, que relacionamos enlazados al catálogo de la Biblioteca:

--Canteros en la memoria : la nobleza de una piedra : San Juan de la Rambla / Antonio Ruiz Martín. 
--Coplas a la vida / Mercedes Luis Díaz, Rosendo Castro Ruiz.
--San Juan de la Rambla / Manuel Ángel Alloza Moreno, Manuel Rodríguez Mesa.
--Topónimos del municipio de San Juan de la Rambla / Ángel Martín Falcón Domínguez. 
--Vehículos de transporte en mi pueblo en la época de mi niñez y juventud, con algunas anécdotas / José Vicente Fernández Borges.

Notas:
1. Oramas Luis, José Antonio. Cinco siglos en la historia de San Juan de la Rambla. Ayuntamiento de San Juan de la Rambla, 1999.

viernes, 17 de noviembre de 2017

“Nada como el papel”, decía don Alfredo

Bienmesabe.org (22/11/2013)

Discutir con don Alfredo era imposible. Investigador concienzudo, sabía exactamente qué buscaba y dónde lo podía encontrar. Y en esta biblioteca lo sabemos bien.
La constancia y meticulosidad en aulas y laboratorios permitieron a  Alfredo Mederos Pérez (1934-2017) obtener la cátedra de Química Inorgánica en la Universidad de La Laguna y hasta la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2007), pero fue su interés por la historia lo que le llevó a recorrer los principales archivos y bibliotecas de Canarias.



Orla de su promoción. Alumni.
El profesor Mederos fue cambiando su interés por las ciencias químicas conforme se acercaba la edad de jubilación en la ULL y orientó sus investigaciones hacia la historia de nuestra universidad. Viejo socialista, le interesaba especialmente el periodo ilusionante de la II República española y sacar a la luz las terribles consecuencias de la Guerra Civil y la represión franquista en nuestras islas. Comenzó a ser habitual encontrarlo allí donde quiera que se conservasen documentos.

Con paciencia infinita revisaba todos los papeles a su alcance, siempre acompañado de folios y libretas donde apuntaba con letra diminuta cualquier detalle que pudiera serle útil. Con la misma paciencia, pero sin éxito, intentábamos convencerle en la Hemeroteca Canaria para que consultase los periódicos digitalizados en vez de los originales en papel, que eran idénticos y más fáciles de reproducir. “Nada como el papel. Ahí sí está todo”, decía don Alfredo. Y no había más que hablar.
Muestra de monografías de A. Mederos
En el Archivo y en la Biblioteca de la Universidad sabíamos que  vendría cada día hasta asegurarse de haberlo leído todo y que, pasado un tiempo, regresaría para revisarlo otra vez. 
Hoy preferiríamos volver a discutir con él sobre las ventajas de la digitalización o la localización de un documento, pero ya no podrá ser. 

En su memoria hemos expuesto algunas de sus publicaciones, aunque seguro que él hubiera preferido varios montones de nuestros viejos periódicos en papel. 

Le echaremos mucho de menos.



Más información
Tribute to Alfredo Mederos. En: Journal of Coordination Chemistry v. 62, 2009. Número de la prestigiosa revista científica en homenaje al investigador con motivo de su jubilación [Texto completo]. 
Ficha biográfica del archivo de la Fundación Pablo Iglesias
Referencias biográficas en las necrológicas de Diario de AvisosEl Día y Diario16.

La fotografía del autor ha sido tomada de Bienmesabe.org (22/11/2013).
La orla de la Facultad de Ciencias Químicas, promoción 1956/1957, pertenece al fondo fotográfico de Alumni ULL - Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Univesidad de La Laguna. 

viernes, 10 de noviembre de 2017

El deseado catálogo de Pintura y poesía

Cubierta del catálogo 

Por fin comenzó la distribución del catálogo de la exposición Pintura y poesía: la tradición canaria del siglo XX. Es una excelente noticia, tras la polémica generada en torno a la exposición, que ya no podrá ser vista en ninguna otra isla, y los pavorosos rumores sobre la destrucción de su catálogo. 

La publicación liberada reproduce las obras de arte expuestas en el TEA, además de numerosos documentos manuscritos o inéditos de los autores seleccionados para mostrar la relación entre pintura y poesía en Canarias durante el pasado siglo. Los comisarios de la exposición y reconocidos catedráticos de la ULL, Fernando Castro y Andrés Sánchez Robayna, dialogan en el  texto sobre el fenómeno creador y la influencia del imaginario, símbolos y mitos, en las obras.

Domingo Rivero, Tomás Morales, Alonso Quesada, Pedro García Cabrera y Luis Feria, poetas imprescindibles, son los autores seleccionados por su idoneidad para articular la reflexión propuesta por los comisarios. A partir de la conversación sobre sus obras se contextualiza una parte destacada de la historia intelectual de Canarias, relacionándolas con la obra de otros poetas y artistas plásticos, y con las corrientes culturales nacionales e internacionales del siglo XX.

Nos queda el catálogo
La exposición, precipitadamente cancelada por la Viceconsejería de Cultura, se quedó coja sin su catálogo y ahora tenemos el catálogo sin exposición. Una lástima, porque se invirtió mucho dinero, tiempo y esfuerzo en reunir las obras que solo se pudieron ver en Tenerife y que ya no estarán juntas en ninguna otra isla. Algunas de ellas difícilmente volverán a exponerse en Canarias.

Cambios recientes en la Consejería han facilitado la distribución de este catálogo, que se había paralizado. Es el momento de acudir a las bibliotecas o librerías para comprobar el interés de la reflexión propuesta por los comisarios a partir de las obras seleccionadas y/o para disfrutar de las excelentes reproducciones del catálogo. Si la mitad de quienes opinaron sobre la exposición sin verla lo leen, será un éxito editorial sin precedentes en Canarias. Con un poco de suerte, se acabará también la polémica y podremos, al fin, comenzar el debate.



Vídeo de la presentación de la exposición. Programa Detrás del Espejo, en Mírame TV. (#DetrásdelEspejo, www.detrasdelespejo.es)

martes, 10 de octubre de 2017

César en la Biblioteca


Anatomía para un barco

En el verano de 1992, pocos meses antes de su muerte, César Manrique asistía feliz a un acto significativo para su criatura más reciente: la firma de un convenio de colaboración entre la Fundación César Manrique y la Universidad de La Laguna. También eran días alegres para la ULL, que ese año celebraba sus dos siglos de historia.

El Día (17/06/1992)
El acuerdo respaldaba la acción cultural de la institución conejera  y establecía compromisos de cooperación en actividades diversas, como la organización de los cursos internacionales de verano que la Universidad celebraría en Yaiza, Lanzarote.  

Los miembros de la Fundación fueron invitados a visitar algunos centros universitarios, entre los que se encontraba el flamante edificio de la Biblioteca General y de Humanidades, inaugurado unos días antes en el campus de Guajara en el marco de los festejos del bicentenario de la ULL.

César Manrique (1919-1992) dejó constancia de su visita en el Libro de Honor de la Biblioteca de la Universidad de La Laguna, con una cariñosa dedicatoria:



Además del dibujo y su autógrafo, de gran valor sentimental para todos nosotros, la Universidad de La Laguna cuenta entre su patrimonio artístico con dos obras destacadas del artista de Lanzarote. Igual que en 1992 César Manrique fue uno de los primeros visitantes ilustres del nuevo edificio universitario, veinticinco años antes había sido también el primero en dejar su huella en la nueva Escuela de Náutica (que se integraría en la ULL posteriormente) de la capital tinerfeña.
El Día (15/03/1966)

"He batido el récord mundial"
Allí realizó dos murales en madera y hierro con la técnica del assemblage, utilizando restos de viejas embarcaciones del varadero de Santa Cruz. Eran los más grandes que había hecho hasta el momento y solo tardó un mes en realizarlos: Anatomía para un barco, cuya imagen encabeza este artículo, y Máquina para el mar
El 15 de marzo de 1966 el periodista Gilberto Alemán publicó esta entrevista en el periódico El Día, en la que César Manrique habla de su obra y anuncia su próxima exposición en Nueva York. Poco días antes el artista había escrito una carta a Manolo Millares contándole su éxito: 
«El mural, según verán por la fotografía que les envío, ha causado sensación. Todo el mundo de la exigente e inteligente crítica de Tenerife me ha colocado como el primer artista “pop” español, diciendo que mi aportación, con cierta influencia americana, por señalar en mi mural a la Pepsi Cola, en vez de botes de tomate Intercasa, me coloca en una categoría de verdadera vanguardia».*

Aunque su vocación artística le impidió terminar los estudios de Arquitectura Técnica en la Universidad de La Laguna, allá por los años 40, la figura de César Manrique siempre ha estado presente en esta institución académica. Aquí participó en varios actos y exposiciones, y nos eligió para presentar una de sus publicaciones más emblemáticas: 
Lanzarote, arquitectura inédita (1974). El artista ha sido objeto de numerosos estudios de los investigadores universitarios y desde 1995 cuenta con una cátedra cultural que lleva su nombre. Precisamente, la Cátedra César Manrique ha organizado este año un curso gratuito de extensión universitaria, que se desarrollará hasta el 15 de marzo de 2018 y que aún tiene la inscripción abiertaEl lago de César Manrique. Una obra ejemplar en su 40 aniversario.  


Coincide de nuevo la celebración del aniversario de la ULL, 225 años ya, con la triste conmemoración de los 25 años de ausencia de César Manrique. En su memoria, y a la manera del artista, las publicaciones de César Manrique y los estudios sobre su obra reposan esta semana sobre un pez en la Biblioteca Canaria de la Universidad de La Laguna, listos para ser utilizados y transmitir su legado.

*Extractado de: Nuez Santana, J. L. de la (2015). Luces y sombras de la vanguardia artística canaria: diálogo epistolar entre Manolo Millares y César Manrique. Anuario de Estudios Atlánticos, nº 61: 061-020. [Acceso al texto completo].

Fuentes y más información
Fundación César Manrique (Lanzarote)
Izquierdo Expósito, V. (1992). La obra muralista de César Manrique. En: X Coloquio de Historia Canario-Americana, t.II. [Acceso al texto completo].

La imagen que encabeza el artículo ha sido tomada de: Pérez Jiménez, M.: Inventario del patrimonio artístico de la Universidad de La Laguna (2007). Servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna. Todas las reproducciones del artículo han sido realizadas por Daniel García Pulido.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Nace Bloc de las Islas Canarias, un espacio para el debate y la investigación sobre nuestras islas

A contracorriente, cuando parece que nada puede existir más allá de la versión electrónica, Bloc de las Islas Canarias se estrena en papel y solo se puede encontrar en las librerías... y en las bibliotecas. Damos la bienvenida a esta nueva publicación, que se presenta con el propósito de contribuir a la divulgación del conocimiento de Canarias. 

Se trata de una iniciativa editorial de la Fundación Canaria Añazo Nova, una entidad privada y sin ánimo de lucro, que ofrece sus páginas para acoger trabajos sobre el presente y el pasado de nuestras islas, desde todos los puntos de vista (política, economía, arte, ciencia, etc.). 


Como muestra de la diversidad de contenidos a la que aspira, en este primer número se reproducen artículos sobre el léxico de Canarias (M. Torres Stinga), la esclavitud en Tenerife (Manuela Marrero Rodríguez) y el precioso texto Sangre de drago (Lázaro Sánchez-Pinto y Rafael Zárate), publicado en la revista Rincones del Atlántico en 2010. La publicación concluye con el estudio Almogrote, de Eduardo Martinón Cejas, presidente del patronato de la fundación editora y autor de las imágenes que ilustran el primer número.

Si desean publicar sus trabajos o más información, pueden escribir a la sede Añazo Nova: c/Santiago nº 5, 1º izq., 38002 Santa Cruz de Tenerife o bien al correo electrónico vavinivaria@outlook.es.

martes, 25 de julio de 2017

Conmemoración de la Gesta en la prensa tinerfeña y pesquisas sobre el ancla del Theseus

Nelson herido La Opinión (25/07/1897) 
Madrid tiene su 2 de Mayo de 1888! 
Santa Cruz de Tenerife su 25 de Julio de 1797! 
La capital de las Canarias, al ceñirse por tercera vez los laureles de la victoria, salvó al archipiélago de la dominación de la temible Inglaterra*

Así se contaba la Gesta del 25 de julio un siglo después del ataque de las tropas inglesas a las costas de Santa Cruz. Con exhaltado fervor patriótico, los periódicos tinerfeños dedicaron muchas páginas a conmemorar la derrota del almirante Nelson. Durante todo el mes se publicaron relatos, poemas y dibujos alusivos al episodio, con artículos firmados por las personalidades del momento. En La Opinión se reprodujeron también los textos cruzados entre los jefes de ambos bandos, incluido el ofrecimiento de cerveza inglesa y queso del almirante al general Gutiérrez.

Madrid ostenta en el Prado su histórico obelisco. Santa Cruz conserva en sus templos las banderas tomadas al enemigo*


La Opinión (25/07/1897 p.4)

Además de las banderas, otra pieza emblemática del ataque se conservó durante casi dos siglos en la costa chicharrera: el ancla del barco principal, el Theseus, que los invasores cortaron desesperadamente ante el fuego de las tropas defensivas.
Fueron necesarias muchas indagaciones y un gran trabajo documental para confirmar que la enorme áncora aparecida en 1967 en la bahía de Santa Cruz pertenecía, efectivamente, al Theseus.

En esta línea, nuestro compañero e investigador, Daniel García Pulido publicó en 2006 un trabajo pionero en el periódico El Día, cuyo texto reproducimos con su permiso.


Un posible vestigio patrimonial inadvertido: El ancla del HMS Theseus

Cada vez que se trae a nuestra memoria la defensa de Santa Cruz de Tenerife frente al asalto de la escuadra británica comandada por el almirante Horacio Nelson en 1797, la conciencia, auspiciada por el cambio físico de la propia ciudad y por el inexorable paso de los más de doscientos años que nos separan de la efemérides, nos induce a pensar que es un hecho lejano, perdido en las brumas del pasado, cayendo en una tangible disociación entre ese ayer y nuestro acontecer diario.

El Liberal de Tenerife (23/07/1897)
No obstante, la huella de ese episodio permanece latente en varios puntos señeros de la geografía urbana y simbólica de esta ciudad. Aparte de la tercera cabeza de león del propio escudo municipal, de su vitola de invicta y de la consecución en aquel entonces de la condición de "villa exenta" -paso previo a su designación posterior como ciudad y capital del Archipiélago- quedan en pie algunos de los castillos que hicieron frente a aquella invasión, así como un poderoso impacto grabado para la eternidad en los sillares del muelle, unas banderas ajadas tras unos cristales, algunas armas utilizadas en el fragor de la batalla, lideradas por la estela del legendario cañón Tigre... y un majestuoso ancla, que descansa en la actualidad en el espacio ajardinado situado frente al edificio de la Comandancia Militar de Marina, en la confluencia de la Avenida de Anaga y de la Rambla del General Franco, reliquia precisamente esta que queremos convertir en objeto de nuestro interés en estas líneas en aras de su posible reconocimiento como auténtico icono de un valor patrimonial e histórico indudables. Nuestro objetivo, por tanto, estriba en ofrecer pruebas que sirvan para reconocer que este ancla pudo pertenecer en su momento al HMS Theseus, buque insignia de la escuadra británica que, comandada por Horacio Nelson, asaltó esta ciudad entre los días 22 y 25 de julio de 1797.

Referencias sobre el ancla
©Daniel García Pulido
No pocos autores han hecho referencia a lo largo de los años y del correr de los siglos al tesoro en áncoras y restos de embarcaciones que descansan en el fondo de la bahía de Santa Cruz de Tenerife, hasta el punto de que uno de ellos, el naturalista y estudioso francés Sabino Berthelot, llegó a apuntar que incluso podía convertirse en una fuente de ingresos la recolección de todo aquel conjunto de reliquias acuáticas. Bajo este panorama es obvio que resulte a todas luces difícil atestiguar el origen y adscripción de un determinado ancla salvado de este abismo atlántico, aunque las condiciones particulares de este al que dedicamos el estudio, con el hallazgo de datos exactos sobre su realidad histórica y acerca de detalles sobre su más que posible filiación, nos inducen a pensar que quizá tengamos suerte en esta ocasión puntual.
Leer el artículo completo

Ancla restaurada (2017) ©Daniel García Pulido
Agradecemos al autor la cesión de su texto y las imágenes que lo acompañan. Consulte los periódicos citados pinchando en los pies de foto. Puede leer el número conmemorativo editado por el Diario de Tenerife en 1879 desde este enlace y consultar otras publicaciones de la época en la Prensa Canaria Digitalizada, realizando búsquedas por fecha y/o términos concretos (solo están restringidos a la comunidad  de la Universidad de La Laguna las publicaciones posteriores a 1939).

En la Biblioteca Canaria están disponibles las publicaciones sobre el ataque de Nelson que marcó la historia de Santa Cruz de Tenerife y la defensa de las tropas comandadas por el General Gutiérrez, además de otras publicaciones relativas a este hecho histórico, como poesías y artículos periodísticos, el estudio sobre Viera y la Gesta, una publicación sobre los desertores, novelas históricas, exposiciones vídeos, etc.

*Extractos de "Dos fechas", texto de Claudio F. Sarmiento (1831-1905) en La Opinión (25/07/1897, p.7).