miércoles, 9 de diciembre de 2015

Poesía canaria actual: una recomendación de lectura (II)

A finales del año pasado se publicó una entrada en este blog recomendando una serie de libros de poesía escritos por autores canarios: Poesía canaria actual: una recomendación de lectura (I). Publicamos ahora una segunda recomendación, esta vez solo de libros escritos por mujeres. Quisiera subrayar que esta brevísima selección de obras es absolutamente personal, de modo que estaremos encantados de recibir las sugerencias de nuestros lectores y lectoras.

Esta es la relación de libros, ordenados de forma cronológica según el año de publicación, que comentaré muy brevemente:

El lugar es, en mi opinión, uno de los libros más singulares que se han escrito en Canarias en los últimos quince años. Para desgracia de las personas que siguen su trayectoria, Goretti Ramírez ha publicado muy poco en este periodo. A este libro hay que sumar tan solo tres cuadernillos de escasa o nula difusión: Poemas (2002), publicado por la Universidad de La Laguna dentro de la colección «Lecturas en Guajara», dirigida por Miguel Martinón; La llamada (poemas, 1998-2003), publicado en 2004 en la colección «La playa del ojo», dirigida por Rafael-José Díaz; y Despertares, los huesos (2013), en la colección «Léucade» de Francisco León. La poesía de Goretti Ramírez está marcada por el signo de la interioridad más radical y un simbolismo enormemente sugerente. Sin embargo, ese «lugar interior» no es en absoluto ajeno a los signos visibles de la naturaleza. La poesía de Valente —sobre todo la de sus libros publicados a partir de 1972—, la palabra de María Zambrano —cuya crítica literaria ha sido estudiada por la autora— o la obra de Edmond Jabès son algunas de las luces que se vislumbran tras la voz increíblemente diáfana de Ramírez. El lugar es una obra difícil de conseguir por los cauces comerciales habituales, y desde aquí exhorto a las editoriales a que reediten este bellísimo libro.

María José Alemán Bastarrica es una creadora que tampoco se ha prodigado mucho en los últimos años, acaso de forma consecuente con su escritura, caracterizada por las formas breves y concisas. De hecho, muchos de los poemas que integran Una familia completa tienden al aforismo o admiten una lectura desde esa modalidad de escritura. Nada raro por cierto, ya que María José Alemán es una magnífica creadora de aforismos, como se desprende de la breve muestra Desaparecer es empezar en otro sitio (2015) y de su blog Bordes deshilachados. Una familia completa está atravesado por un sentimiento de dolor que busca ser trascendido a través de las breves fulguraciones de la memoria o la imaginación y de una expresión contenida que no cede en ningún momento al sentimentalismo. Estos elementos, junto a una ironía apenas insinuada que recuerda a Szymborska, constituyen a mi juicio los rasgos más sobresalientes de este libro.

La labor literaria de Cecilia Domínguez Luis, recientemente galardonada con el Premio Canarias de Literatura 2015, se ha venido desarrollado desde 1976, fecha de publicación de su primer libro, Porque somos de barro. Esa labor se encuentra, en el caso de la creación poética, en un momento espléndido a la vista de su más reciente entrega, Cuaderno del orate (cuatro meses y un día). Hay que decir de entrada que no es un libro de fácil lectura para quienes estén acostumbrados a un poesía sin imágenes. Hay en él ciertos elementos provenientes del surrealismo y, más allá de él, de la gran tradición simbolista —la que parte de Baudelaire y desarrolla Rimbaud en la línea de lo que algunos críticos han llamado «irracionalismo poético», con Bousoño a la cabeza. Cuaderno del orate puede concebirse como un diario poético que condensa una experiencia vital marcada por el extrañamiento, pero también por el intento de búsqueda del yo en medio de un paisaje cuyos elementos se vuelven amenazadores. Y para decir esta experiencia Cecilia Domínguez Luis no ha podido sino recurrir al lenguaje puro de las imágenes, aquel que rige la memoria, los sueños y la imaginación.

En unas coordenadas estéticas muy distintas hay que situar Pronóstico del tiempo, de Daniela Martín Hidalgo. No es el primer libro de esta autora —ya antes había publicado Memorial para una casa (2003) y La ciudad circular (2003), entre otros—, pero sí tal vez aquel en el que se nos muestra ya una voz poética propia. Una escritura seca, de sintaxis a veces entrecortada que constantemente rehúye la eufonía (a riesgo siempre de caer en lo arrítmico), le dan su sello personal a una voz que nos habla, en este libro, del paso del tiempo, la enfermedad y la muerte: «la muerte es el tema», dice el poema «Las conmemoraciones». Los motivos que aparecen en Pronóstico del tiempo no pueden, por tanto, ser separados de esa peculiar sintaxis. La realidad que aparece en ellos es también seca y descarnada, aunque no exenta a veces de humor. Como afirma Martín López-Vega, «los momentos inolvidables del libro tienen que ver con su mirada sobre la vejez y la enfermedad, en los que [la autora] logra una ternura sin compasión, una exactitud sin frialdad, un tratado sobre las distancias exactas y sobre el amor inteligente por las personas y las cosas.»

El último libro que quiero recomendar a nuestros lectores y lectoras tiene un título sin duda muy sugerente: Un árbol en Rodmell. Su autora, Raquel Martín Caraballo, nos ofrece aquí una propuesta poética tan arriesgada como atractiva: desde la construcción del libro como un todo unitario hasta la concepción del verso y las imágenes. Dividido en cuatro secciones tituladas respectivamente «Virginia», «Sylvia», «Alejandra» y «Virginia, Sylvia y Alejandra», el libro toma su nombre del lugar bajo el que fueron enterradas las cenizas de Virginia Woolf. No hace falta explicar, dicho esto, cuál es el hilo que teje sus páginas: las experiencias vitales de tres escritoras muy distintas que acabaron suicidándose. Dije antes que era una propuesta arriesgada porque no es fácil llevar a buen término un libro de poemas teniendo como horizonte los nombres casi míticos de Virginia Woolf, Sylvia Plath y Alejanza Pizarnik, sobre las que tanto se escrito. Martín Caraballo afronta la dificultad y nos entrega un conjunto de poemas en el que la voz de la autora asume la difícil tarea de hacer hablar a las tres escritoras, y de hacerlo además acerca de la experiencia límite que las marcó. De todas las secciones que componen el libro, la titulada «Virginia» me parece la más lograda. El hilo que teje los poemas de Un árbol en Rodmell —Premio de Poesía Pedro García Cabrera 2013— es fuerte y delicado, frágil y duro a un tiempo, suficiente para encontrar la salida de este libro a través de su último poema.

Ofrecemos a continuación una breve bibliografía de antologías de poesía canaria actual para que el lector o lectora interesados puedan conocer otras propuestas poéticas.
Alejandro Satura

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